Depurar para crecer

Espacio Minimalista

Hace unos días mi esposa y yo fuimos a una clase de meditación donde nos dijeron que para meditar de manera adecuada es importante limpiar y ordenar previamente el espacio donde vamos a practicar.

Creo que esta enseñanza es una excelente analogía que puede ayudarnos a entender mejor el minimalismo como estilo de vida.

La mayoría de las personas que hemos adoptado esta filosofía coincidimos en dos cosas:

1. El minimalismo va mucho más allá de la depuración de pertenencias
2. Pero por ahí se empieza

En mi caso fue así.

Empecé por depurar mis espacios, quedándome únicamente con los objetos que realmente tiene sentido conservar.

Esto me dio como resultado una casa sencilla y ordenada. Y a partir de ahí surgieron nuevos cambios, nuevos cuestionamientos, nuevos hábitos.

Sin darme cuenta, preparé mi espacio para comenzar una práctica interminable de auto-conocimiento y desarrollo espiritual.

Tal vez no hubiera podido ser de otra manera. Quizá, en un escenario saturado y desordenado, este trabajo personal nunca hubiera florecido.

Pienso que si queremos emprender un camino hacia una vida con más sentido. Un buen comienzo puede ser, al igual que en la meditación, simplemente ordenar nuestros espacios.

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*Si te identificas con esta forma de pensar y estás buscando algo que te motive (y te guíe) a realizar cambios en tu vida (empezando por depurar tus espacios) tal vez te interese tomar mi curso en línea, leer mi libro o suscribirte a El Grupo Minimal.

Ser amable se siente bien

be kind art

Si quieres vivir ligero, intenta ser más amable.

Con las personas que te rodean,
con las circunstancias,
contigo mismo.

La amabilidad se siente bien,
la rudeza se siente áspera, rígida, pesada.

Amabilidad es soltar,
lo contrario es aferrarse.

¿Alguien no te cae bien?
Suelta, aligérate, sé amable

¿Las circunstancias no son las ideales?
Acepta, aliviánate, sé amable

¿Sientes que no eres suficiente?
Suavízate, ámate, sé amable

No es sumisión, ni dejadez, ni conformismo.

Podemos exigir con amabilidad,
podemos resolver un problema con amabilidad,
podemos mejorar con amabilidad.

Amabilidad activa y asertiva,
amabilidad auténtica y genuina
amabilidad que nos aligera el camino para hacer lo importante
y dejar este mundo mejor que como lo encontramos.

La amabilidad es frescura para el alma.

¿Te cuesta ser amable?

Aquí algunas ideas

*Si ya tienes tiempo leyendo mi blog, te darás cuenta que es casi el mismo método de siempre (es que no he encontrado nada que me funcione mejor)

1. Observa
Si una persona, una situación o una emoción te provocan una reacción áspera, ruda, grosera (incluso contigo mismo), date cuenta de eso. Simplemente nótalo ¡Ah, esto me está provocando algo opuesto a la amabilidad! No te juzgues por eso, este paso consiste únicamente en observar.

2. Haz una pausa y suelta
Antes de reaccionar (o sea, antes de decir o hacer cualquier cosa) detente un momento e intenta ver si puedes soltar eso que te impide ser amable. ¿Puedes soltar el apego a tener la razón? ¿Puedes soltar el deseo de que las cosas sean como tú quieres que sean? ¿Puedes soltar expectativas, creencias, exigencias? Inténtalo.

*Si no logras hacer la pausa y te gana el impulso, está bien. Simplemente nota eso e intenta dirigirte poco a poco hacia la amabilidad.

3. Disfruta la amabilidad
Observa cómo se siente ser amable, ¿cambia tu relación con la realidad? ¿puedes sentir algo distinto? ¿qué recibes a cambio? Estoy casi seguro que notarás algo positivo. Si es así ¡disfrútalo!

4. Conviértelo en un hábito
Repite esto hasta que la amabilidad se vuelve algo natural. Y por supuesto, sé amable contigo en este proceso. 

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Curso online

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Si quieres crear más, ________ menos

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Crear está en nuestra naturaleza.

Todos queremos crear algo propio,
algo que nos represente,
algo que nos haga sentir orgullosos.

Una pieza de arte, un proyecto,
un libro, una empresa, una solución,
una acción para mejorar el mundo
o simplemente un cambio en nuestra vida.

Crear es salir de la pasividad y entrar en acción.
Crear es sentir que estamos vivos.
Crear es aportar algo a los demás.

Pero a veces solamente nos quedamos con las ganas de crear.

¿Por qué?

Porque estamos consumiendo demasiado.

Estamos dedicando nuestro tiempo a consumir más y más,
en lugar de ponernos a crear.

Si estamos consumiendo…

contenido,
televisión,
memes,
productos,
¡blogs!
información,
videos

… estamos dejando de crear.

No se trata de DEJAR de consumir,
sino de consumir un poco menos
y crear un poco más.

Mantenernos informados e inspirados es importante, pero debemos prestar atención para que el consumo no se interponga entre nosotros y eso que queremos crear.

Podemos pasarnos la vida consumiendo libros de emprendimiento y nunca crear una empresa.

Podemos pasarnos la vida criticando cine, pero nunca atrevernos a realizar un cortometraje.

Podemos pasarnos la vida informándonos sobre política y nunca salir a las calles a hacer algo positivo por nuestro país.

Pero podemos cambiar esto,
podemos consumir menos y crear más.

Podemos hacer espacio en nuestra mente y nuestra agenda
para simplemente dedicarnos a crear.

No necesitamos crear algo magnífico,
puede ser algo simple, algo pequeño,
pero propio.

 

La maldita parálisis (y cómo salir de ella)

fantasmía

A veces me siento como si estuviera parado frente a una pared con mil puertas.

Todas importantes, todas necesarias.
Algunas urgentes, otras tentadoras.

Son tantas las puertas y tantas mis dudas
que me paralizo y no doy ni un solo paso.

Y me frustro porque el tiempo corre
y no decido hacia donde ir
y se me hace tarde
y me siento mal conmigo
y me regaño mentalmente
y me evado con distracciones inútiles
y pierdo más tiempo
y algunas puertas empiezan a cerrarse
y me paralizo todavía más.

Pero de repente recuerdo la respuesta,
recuerdo el antídoto que me ha salvado antes.

Y tomo el antídoto 
y todo cambia.
Como cuando despiertas de una pesadilla
y te das cuenta que era sólo un sueño.

¿Quieres saber cuál es ese antídoto?

Aquí va:

Es algo muy obvio, pero que a veces olvidamos.
Es algo tan simple y tan chiquito que ni siquiera lo vemos como una opción.

El antídito es:

Dar un pasito.

Sí, dar un pasito,
hacia la puerta que sea.
En serio, ¡a la que sea!
No importa si es la mejor alternativa o no.
Lo importante es entrar en acción,
salir de la parálisis,
hacer que el cuerpo se ponga en movimiento
y que la energía empiece a correr.

Una vez que nos movemos todo cambia.
Cuando damos ese pasito, las dudas se desvanecen,
la mente se refresca, el panorama se esclarece,
caminar se vuelve más sencillo
y las decisiones empiezan a fluir.

Ok, sé que no es tan fácil como suena.

Dar ese pasito cuesta trabajo cuando estamos atormentados por la parálisis.

Pero aquí van unos consejos basados en lo que a mí me ha funcionado. Espero que te sirvan:

1. Observa y acepta.
Detente y observa tu situación. Date cuenta de que estás en una parálisis. Acepta la realidad y si es necesario dilo en voz alta: Ok, tengo confusión en este momento.

2. Siente la incertidumbre
Permítete sentir la incertidumbre en tu cuerpo. ¿Cómo se siente la duda? ¿Cómo se siente la parálisis? ¿Qué sensaciones físicas percibes? ¿Tensión? ¿Agitación ¿Opresión?

3. Cede ante la posibilidad de equivocarte
Suelta, relájate, cede. Lo más probable que la parálisis venga del hecho de que no estás cediendo ante la posibilidad de equivocarte. Quieres abarcar todo, tienes miedo a “tomar la puerta incorrecta”. No pasa nada. Date permiso de arriesgarte a cometer un error.

4. No te tomes la vida tan en serio
A ver, nada es demasiado grave. Todo pasa. No te tomes la vida tan en serio. No es para tanto. Como dirían en inglés “take a chill pill”.

5. Pide ayuda
Ok, a veces esto es necesario. Considera la opción de pedir ayuda o simplemente de expresarle tu sentir a alguien más. A veces las dudas desaparecen cuando las sacamos de nuestro sistema.

 

Cómo preocuparse menos

worries

Cuando tu mente se sature de preocupaciones, detente un momento y pregúntate:

¿Es útil preocuparme?

Si tu respuesta es sí (si efectivamente preocuparse sirve de algo), entonces asegúrate de convertir esa preocupación en una acción.

¡Haz lo que tengas que hacer para resolver el problema en cuestión!

Pero si la respuesta es no, si preocuparte no sirve de nada, entonces intenta soltar esa preocupación. Simplemente déjalo ir, aceptando que no tienes el control sobre el problema.

Libérate de esa preocupación, permite que suceda lo que tenga que suceder.

Reconoce que no puedes controlarlo todo. No puedes controlar a las personas, no puedes controlar el futuro. La vida es demasiado impredecible como para anticiparse a lo que pueda pasar.

Sé que no es fácil, pero con la práctica puede lograrse poco a poco. 

Cada vez que llegue una preocupación, pregúntate:
¿Esta preocupación es útil?
y luego decide si lo que necesitas es actuar o soltar.

No necesitas tanto

no necesitas tanto

La vida es simple, no necesitas tanto. Lo único que quieres es vivir feliz, ser mejor persona y aportar algo positivo a este mundo. Lo demás sale sobrando.

No necesitas TENER tanto
¿Para qué quieres tantas cosas?. Puedes vivir perfectamente con lo esencial. Suelta. No es escasez; es desapego y libertad.

No necesitas COMPRAR tanto
La felicidad no está en las cosas que compras, sino en las experiencias que vives. Compra únicamente lo que en verdad necesitas. Usa tu dinero y tu tiempo en lo que realmente vale la pena.

No necesitas APRESURARTE tanto
Haz menos cosas, pero hazlas mejor. Con calma, con consciencia, disfrutándolas. No corras, ¿a dónde vas?. La vida no es una carrera. Se vale decir “no”. Dale tranqui.

No necesitas PREOCUPARTE tanto
No puedes controlarlo todo. Deja de darle vueltas a las cosas. Haz lo que tengas que hacer y punto. Relájate, acepta, suelta. Deja que la vida siga su curso. Respira.

——–

La sociedad normalmente nos dice lo contrario:
Ten mucho, compra mucho, apresúrate y más vale que te preocupes.

Pero ¿qué sentido tiene?
¿Quién es feliz así?
Al final nos vamos a morir.
La vida es simple, no necesitas tanto.

——–

Si estás de acuerdo con esto…

y quieres aplicarlo en tu vida,
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Una vez se perdió mi perro (y esto aprendí)

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Una noche de tormenta, Lupo se perdió. 

Fueron momentos de muchísima angustia, pero con un final feliz, pues afortunadamente lo encontramos en unas cuantas horas.

Aquella experiencia me dejó una lección quisiera compartir:

Nunca subestimes el poder de tu ayuda a los demás.
(Ya sé que es obvio, pero seguido se nos olvida. Por lo menos a mí).

Esa noche, nuestros amigos vinieron de inmediato para ayudarnos a buscar a Lupo.

Debo confesar que en aquellos instantes una parte incrédula de mí (quizá cegada por el miedo) pensaba que daba lo mismo si éramos 2 ó 10 personas buscando a un perro negro en una noche oscura. Pero estaba equivocado.

Fue Cecy (una amiga que decidió abandonar una cena para venir a ayudarnos) quien ¿por causalidad? pasó por una calle que nadie había pasado y se fijó en la cochera de un vecino donde Lupo se encontraba refugiado.

Uff, aún puedo revivir el alivio que sentimos cuando lo vimos ahí, todo tierno, como un niño esperando a sus papás afuera del colegio.

Pero el tema es que: de no ser por la ayuda de nuestros amigos (y del vecino que se apiadó de nuestro perro) quizás nunca lo hubiéramos encontrado.

Intento recordar esta historia cada vez que pienso que mi ayuda a los demás no hará gran diferencia, pues frecuentemente me sucede que siento ganas de ayudar, pero me abstengo porque pienso “bah, qué tanto puede aportar mi insignificante ayuda”.

Recordar esa noche me hace reconocer que siempre podemos hacer la diferencia en la vida de alguien más con nuestra ayuda, por más pequeña e inútil que parezca.

Si te nace ayudar ¡hazlo! Que no te detenga la creencia de que tu ayuda es demasiado pequeña.

Siempre puedes ser la Cecy en la vida de un Lupo.

El problema de los mensajes motivacionales

éxito motivación minimalismo

La finalidad de este texto no es criticar la existencia de frases, libros o videos que nos inspiran y nos ayudan a ser mejores. A mí me gustan estos mensajes. Me han ayudado muchísimo y además, básicamente es lo que hago con La vida minimal.

Lo que en realidad quiero expresar es una verdad de la que pocas veces se habla y que es importante que la tomes en cuenta si recurres a este tipo de contenido.

Los mensajes motivacionales se sienten bien, nos conmueven, nos hacen reflexionar, nos inspiran, nos dan un boost de energía… pero nada más.

Son sólo el .01% de lo que necesitamos para vivir mejor. Son únicamente la semilla. Y como todos sabemos, una semilla no crece si no recibe los nutrientes necesarios para hacerlo.

Y hay un peligro con esto. La sensación de bienestar que nos dan estos mensajes puede hacernos creer que estamos cambiando, pero si no llevamos estas ideas a la práctica diaria, en realidad solamente estamos llenándonos de información mientras nuestra vida sigue exactamente igual.

Estamos sembrando un montón de semillas, pero nada está creciendo. Nada está cambiando.

Podemos leer una colección entera de libros de superación personal. Podemos incluso escribir una colección de libros de superación personal, pero si no VIVIMOS estas enseñanzas, nada tiene sentido.

Si crees que tengo un buen punto, si te identificas con lo que acabo de decir, entonces tal vez quieras leer algunas recomendaciones. Oops! ¿Más mensajes de motivación? Sí, pero quizás esto sea lo último que necesites leer por un buen tiempo. Espero.

Cómo pasar de la teoría a la práctica

Ya te imaginarás que lo que quiero decirte es que tenemos que dejar de consumir tantos mensajes motivacionales y en lugar de eso empezar a aplicar lo que hemos aprendido de esas frases, libros o videos.

Y hablo de “nosotros” porque estamos juntos en esto. Yo también tengo este problema y estoy trabajando en cambiarlo.

Esto es lo que yo estoy haciendo y que te invito a intentar:

1. Pon en pausa el consumo de mensajes por un tiempo
No significa que ya no debas inspirarte nunca más, al contrario, pienso que uno jamás debería dejar de nutrirse de este tipo de enseñanzas. Simplemente te invito a que por un mes (o el tiempo que consideres adecuado) abandones libros, artículos, videos, etc. con la intención de que puedas concentrarte exclusivamente en aplicar lo que ya sabes.

2. Elige una sola cosa que quieras practicar
Otro problema con los mensajes motivacionales es que dispersan nuestro enfoque. Nos hacen sentir que tenemos que cambiar un montón de aspectos de nuestra vida y eso nos paraliza. Mejor concéntrate en un solo hábito que quieras practicar. ¿Quieres alimentarte mejor? ¿Practicar la gratitud? ¿Reducir tu impacto ambiental? ¿Ser más enfocada? ¿Depurar pertenencias? ¿Consumir menos? No importa lo que elijas, enfócate en eso. Lo demás déjalo de lado. (Como quiera, al final todo nos lleva exactamente al mismo lugar).

3. Observa tus comportamientos con atención
Ahora sí, es momento de practicar. Empieza por darte cuenta de cómo eres. Observa con atención las decisiones que tomas, desde las más pequeñas (y aparentemente insignificantes), hasta las más grandes. Fíjate especialmente en las conductas relacionadas con lo que estás intentando cambiar. ¿Qué circunstancias te resultan favorables? ¿Qué hábitos o patrones de comportamiento te alejan de tu objetivo? No te juzgues, simplemente observa con curiosidad y amabilidad.

4. Toma decisiones diferentes
Einstein dijo “Si esperas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Esta es la clave de todo. Lo sé, no es fácil. Pero podemos empezar poco a poco. Una vez que hayas observado tus patrones habituales, empieza a tomar decisiones diferentes según lo que hayas decidido practicar. Por ejemplo, si decidiste practicar la compasión, intenta ver qué pasa si en lugar de quejarte o criticar a las personas que te rodean, decides actuar con aceptación y amor. Es difícil, pero sólo así surgen los verdaderos cambios. Aplica lo mismo para cualquier aspecto que quieras cambiar: salud, productividad, gratitud, impacto ambiental, finanzas personales, asertividad, etc. Toma decisiones diferentes, momento a momento.

5. Combina la paciencia y la disciplina
Intenta ser paciente contigo y con el proceso. Va a ser incómodo, va a ser retador, va a tomar tiempo, pero vas a estar bien. Sé paciente, trátate bien. Estás intentándolo, vas por buen camino. Si te caes, no desistas, vuelve a intentarlo y listo. Por otro lado, procura actuar con disciplina. No abandones tu propósito, recuérdalo cada día, cada hora, cada minuto. Haz un esfuerzo, ve más allá. Permítete incomodarte, pero regálate amor.

Estas son mis recomendaciones. Te invito a intentarlo después de cerrar esta ventana. Tú decides entre seguir leyendo más y más mensajes motivacionales o empezar a actuar y tomar decisiones para realmente vivir eso que quieres vivir.

Vas a estar bien

vas a estar bien la vida minimal

Si no sabes a dónde vas exactamente,
si parece que todos tienen la vida resuelta menos tú,
si crees que no eres suficiente, que algo te falta, que debería ser distinto
si en tu interior hay dudas, miedos, enojos, inseguridades,
si a veces te sientes como un monstruo…

Está bien, es normal,
A-TO-DOS-NOS-PA-SA,
pero nadie lo dice.

Eso que sientes es humano,
préstale atención,
dale la bienvenida,
sigue adelante.

Estás en el camino correcto,
estás en el momento correcto,
sigue moviéndote.

Vas a estar bien.

¿Qué valor estás aportando?

agrego valor

Una pregunta que los minimalistas nos hacemos para simplificar es:

¿Esto aporta valor a mi vida?

A través de este cuestionamiento evaluamos qué debemos conservar o eliminar.

Sin embargo, creo que también deberíamos usar esta pregunta de otra manera:

¿Qué valor estoy aportando yo a la vida de los demás?

Recuerda que el minimalismo no se trata únicamente de vivir con menos cosas, sino con más intención.

Detente un momento y pregúntate

¿Qué valor estás aportando…

a tu entorno?
a tu comunidad?
a tus relaciones?
a tus clientes?
a tus compañeros de trabajo?

Responder a estas preguntas puede llevarte a 2 posibles escenarios:

1. Reconocer el valor que estás aportando

Tal vez estás aportando mucho valor, pero no te has tomado el tiempo de reconocerlo. Ya sea a través de tu trabajo, tus acciones, tus palabras, tus creaciones o simplemente con tu estilo de vida. Darte cuenta de lo que estás aportando puede inspirarte a seguir haciéndolo. Esto te ayudará a sentirte bien, con energía, con inspiración y con gratitud.

2. Encontrar oportunidades para aportar más valor

Si descubres que no estás aportando tanto valor como te gustaría, ¡no te preocupes! Puedes establecer una intención y moverte en función de eso. Cada área de tu vida es una oportunidad para aportar valor a los demás. Pregúntate cómo puedes empezar a hacer algo positivo por tu comunidad, por el medio ambiente o simplemente por tus seres queridos.

No tiene que ser tan complicado. Puede ser algo que ayude a otra persona, que haga mejor su día, que le ayude a lograr sus objetivos. Lo que sea está bien, mientras sea bueno y de corazón.

Creo que cuanto más valor aportamos a nuestro entorno, más felices somos. Vale la pena hacernos conscientes de esto e intentarlo. 

Y como decían los Beatles:

And in the end, the love you take is equal to the love you made
(Y al final, el amor que te llevas es equivalente al amor que das)