Tu corazón es simple

Tu corazón es simple, porque no necesita mucho para sentirse en paz. Le basta un respiro, una sonrisa, un momento para contemplar.

Tu corazón es simple, porque lo único que necesita dar y recibir es amor puro. Lo demás le sale sobrando.

Tu corazón es simple porque se rige por una regla muy sencilla: si trata bien a los demás y se trata bien a sí mismo, todo estará en orden.

Tu corazón es simple porque siempre sabe lo que quiere.

Lo complejo es tu mente y todo lo que alberga. 

Las ideas que te has creído, la identidad que te has inventado, las heridas que has sufrido, el territorio que has creído tuyo, los miedos que te han inculcado. Todo eso construye un muro invisible que te separa de la simplicidad de tu corazón y de la vida misma.

Pero si te detienes un momento y dejas de vivir del cuello para arriba, si cierras los ojos y bajas tu atención hasta tu pecho, te encontrarás con esa de ti que además de ser simple y bella, te tiene con vida en este momento.

Intenta recordar esto siempre.

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Mis seres queridos son lo opuesto al minimalismo

¿Estás haciendo tu mayor esfuerzo por llevar una vida minimalista, pero la gente a tu alrededor no ayuda?

Quieres…

· Reducir pertenencias, pero vives con personas acumuladoras.

· Dejar de consumir, pero te siguen regalando cosas que no necesitas.

· Ser fiel a tus valores, pero te ven raro, no te entienden y hasta te critican.

Si te identificas con esto, te tengo 2 noticias:1 buena y 1 mala

La mala es que no puedes controlar a los demás. No está en tu poder hacer que cambien.

La buena es que tienes frente a ti la oportunidad perfecta para llevar tu crecimiento personal al siguiente nivel.

Déjame explicarlo:

Si analizas profundamente por qué decidiste ser minimalista, lo más probable es que te des cuenta que en el fondo, lo que realmente estás buscando es vivir con plenitud. Quieres paz mental, quieres que tu vida tenga sentido, quieres ser feliz.

El minimalismo no es la meta, sino un camino que te lleva hacia una vida mejor.

Teniendo esto en cuenta, pregúntate:

¿Cómo puedo usar mi entorno no minimalista a mi favor? ¿Qué puedo aprender de esta experiencia?

Yo me hago esta pregunta constantemente y estas son algunas de las respuestas que he encontrado:

1. Puedo volverme mejor en soltar

Soltar pertenencias ha sido muy poderoso para mí, pero soltar el deseo de que las demás personas piensen igual que yo ha sido aún más liberador. Dejar ir las expectativas que tengo de los demás es algo que intento practicar siempre y que me ayuda a vivir más ligero.

Pregúntate: ¿Cómo puedo aprender a soltar aquello que no está en mi control?

2. Puedo practicar la asertividad

Para mantener firme mi intención de llevar un estilo de vida minimalista, he tenido que aprender a expresar mis pensamientos y mis necesidades de una manera clara y respetuosa. Siempre que logro ser asertivo, las cosas resultan mejor tanto para mí como para los otros.

Pregúntate: ¿Cómo puedo hacerle saber a otras personas lo que pienso y lo que quiero con honestidad, pero sin herirles?

3. Puedo desarrollar el no-juicio

He aprendido que los juicios (tanto a los demás como a mí mismo) son como una cárcel mental que limita mi experiencia de vida y me hace pasarla mal. El no-juicio me ha resultado una mejor manera de ver el mundo, pues me permite aceptar y amar las cosas tal cual son.

Pregúntate: ¿Cómo puedo tener una actitud más curiosa. receptiva y amable ante mi entorno?

4. Puedo conectar con nuevas personas

Este estilo de vida me ha llevado a conocer personas que comparten los mismos valores que yo. Esto no es para evadir a quienes piensan distinto a mí, sino para encontrar un balance que me inspire a seguir creciendo.

Pregúntate: ¿Cómo puedo encontrar una comunidad de personas que me entienda y me motive a seguir adelante con mis objetivos?

Y tú ¿qué más crees que podemos aprender de la experiencia de convivir con personas no minimalistas?

Si te fijas, hay mucho camino por recorrer y es ahí donde está lo más bello de esta aventura.

Manténte en tu intención de tener un estilo de vida minimalista, concéntrate en lo que está en tu control y suelta todo lo demás. O mejor aún, conviértelo en una herramienta para seguir aprendiendo y creciendo.

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Me gusta trabajar, pero no tanto

Cuando empecé a interesarme por el minimalismo, una de las cosas que más me llamaban la atención era la posibilidad de trabajar menos.

Mi lógica era (y sigue siendo):

Si no necesito comprar mucho para ser feliz, no necesito tanto dinero, por lo que puedo trabajar menos.

No soy flojo, ni mediocre, simplemente soy honesto:

No me gusta trabajar tanto. Me gusta tener días holgados, sin mucho estrés y con espacio en mi agenda para leer, tocar guitarra, meditar, salir a caminar, cocinar, platicar con mi esposa e irme a dormir con la mente en paz. (En otras palabras: una vida de lujos)

Vivimos en una cultura donde se celebra el trabajo duro e incesante, donde “no tener tiempo” está normalizado y llevar una vida tranquila está mal visto.

Pero, ¿para qué estamos trabajando?

Si es para ganar dinero, ¿cuánto dinero es suficiente?
Si es para aportar algo al mundo, ¿cuál es el punto de equilibrio?
Si es para hacer lo que nos gusta, ¿hasta dónde lo estamos disfrutando?

Estoy consciente de que no todas las personas tenemos los mismos privilegios y que cada quien vive un contexto diferente, pero esto no significa que no podamos hacernos ciertas preguntas.

Si sientes que trabajas demasiado y te gustaría tener una vida un poco más relajada, te invito a que analices los siguientes puntos:

1. ¿Cuánto tiempo de vida te consume tu trabajo actual?
Trabajar de 9 a 6 no significa que solamente dediques 8 horas a tu trabajo. Considera el tiempo que te toma trasladarte, las horas extra (¿te llevas pendientes a casa?), el tiempo que dedicas a arreglarte, el tiempo que batallas para dormir por estar pensando en el trabajo… ¿cuánto tiempo te consume tu trabajo realmente?

2. ¿Cuánto dinero cuesta tu trabajo?
Mantener un trabajo cuesta, ¿cuánto dinero gastas en transporte? ¿en la comida que compras por no tener tiempo para cocinar? ¿le pagas a alguien más para que haga cosas que tú no puedes hacer por estar trabajando (limpieza, guardería, etc.)? ¿cuánto gastas en salir a comer con compañeros? ¿cuánto gastas en rentar una casa o departamento en la ciudad donde trabajas? ¿cuánto gastas en ropa para ir a trabajar?

Hice esta tabla imaginaria para expresar a lo que me refiero en los dos puntos anteriores. Los números que puse no significan nada, simplemente son ilustrativos. Te invito a que hagas tus propias cuentas con números reales.

En este punto es posible que te des cuenta que estás trabajando más de lo que crees y no estás ganando tanto como piensas.

Ahora revisa lo siguiente:

3. ¿Cuánto dinero necesitas realmente?
Creemos que ganar más es mejor, pero ¿en verdad es cierto? A veces tener el deseo ganar de más nos quita tiempo y energía para disfrutar la vida. No estoy diciendo que debamos conformarnos con poco o rechazar la abundancia. Pero quizá deberías preguntarte ¿cuánto dinero es suficiente? ¿cuánto necesitas para vivir plenamente? ¿en qué estás gastando? ¿cuánto de tu dinero se va a cosas que no son esenciales?

4. ¿Cómo puedes diseñar una vida menos costosa?
Revisa tus gastos y pregúntate qué cambios podrías hacer para que tu vida cueste menos. ¿Y si te mudas a una casa más chica? ¿Y si dejas de comprar cosas que no necesitas? ¿Y si te alimentas con ingredientes que cuesten menos y sean más nutritivos? ¿Y si utilizas un medio de transporte más económico? ¿Y en lugar de pagar por un gimnasio haces ejercicio en casa? ¿Y si te vistes con la misma ropa siempre? ¿Y cambias las salidas a restaurantes por cenas especiales en casa? ¿Y si buscas formas de entretenerte que no cuesten tanto? ¿Y si aprendes a feliz con menos? Una vida menos costosa, puede ser una vida con más libertad.

5. ¿Qué tipo de trabajo quieres tener?
Nuestro trabajo debe ayudarnos a vivir mejor, no peor. Piensa qué trabajo disfrutarías tener y cómo las preguntas anteriores pueden ayudarte a conseguirlo. No es necesario ser emprendedor o freelancer para dedicarte a algo que disfrutes o tener más tiempo libre. Quizá puedes conseguir un trabajo cerca de casa con un horario flexible, quizá puedes colaborar con una empresa desde tu hogar, quizá puedes trabajar medio tiempo y el resto usarlo para dar clases de algo que sabes hacer muy bien. Piensa qué alternativas puedes encontrar.

Te recomiendo que, cualquier decisión que tomes lo hagas de manera consciente y tomando en cuenta que tener una vida ligera requiere disciplina y administración. También es importante hacer cambios poco a poco y sin arriesgar demasiado tu salud financiera. Por otro lado toma en cuenta que tener una vida laboral holgada no significa vivir al día, considera que debes formar ahorros, preparar tu retiro, invertir y todo eso.

Espero que esta reflexión te haya servido de alguna manera y si tienes algún comentario o quieres platicarme algo, no dudes en escribirme a pedrocampos@gmail.com

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No estamos para salvar a nadie, ni nadie está para salvarnos.

¿Te ha pasado que una persona que amas está en un momento difícil y no puedes dejar de preocuparte por ella?

Quieres ayudarle, rescatarle, hacerle ver las cosas de otra manera. Quieres hacer todo lo posible para que su situación mejore. Quieres aconsejarle y protegerle.

Esto es normal y viene de un buen lugar. Pero no siempre es lo mejor. 

via GIPHY

Primero, es demasiado cansado para ti. Tu deseo incesante de que la otra persona no sufra puede absorberte y desgastarte hasta afectar tu propio bienestar, lo cual se convierte en un doble problema.

Por otro lado, intervenir excesivamente en la situación del otro puede truncar su propio proceso. Un proceso que debemos respetar.

No estoy diciendo que debamos permanecer indiferentes ante el dolor de los demás. Podemos acompañar, escuchar, abrazar, apapachar y ayudar si nos lo piden. Pero es importante aprender a reconocer los límites y decidir qué es lo más sano tanto para nosotros como para la otra persona.

Debemos aceptar que cada quien es dueño de su propia experiencia de vida y responsable de su propio bienestar (salvo obvias excepciones como niños pequeños, adultos mayores, seres vivos en situación de vulnerabilidad y todo lo que dicte el sentido común). 

El dolor es parte del crecimiento. Quitarle el dolor a alguien más, es quitarle también su crecimiento. Debemos darle espacio al dolor ajeno.

De la misma manera, cuando tú estás pasando por un mal momento es posible que inconscientemente esperes que otras personas te salven. Pero no puedes entregarle esa carga a alguien más. Lidiar responsablemente con tu dolor es parte de tu propio crecimiento. 

Es más fácil decirlo que aplicarlo, lo sé. Pero empezar a notarlo y analizarlo puede ser un excelente primer paso.

¿Qué tanto te desgastas por querer resolverle la vida a tus seres queridos?
¿Qué tanto invades su proceso?
¿Qué tanto esperas de los demás en este sentido?

Seamos libres y dejemos libres a los demás.

No estamos para salvar a nadie, ni nadie está para salvarnos.

Más allá de Marie Kondo

Me gusta Marie Kondo. Leí La Magia del Orden y también vi la serie de Netflix A ordenar.

Su método me ha inspirado y me servido muchísimo (de hecho fue una referencia para escribir mi libro). Sin embargo he aprendido que para que los beneficios de simplificar sean más significativos, es necesario ir más allá.

Lo que quiero hacer en esta publicación no es criticar el método de KonMarie, sino complementar su mensaje con algunos aprendizajes personales.

Si estás empezando en el minimalismo como estilo de vida o ya tienes algo de camino recorrido, quizá te sirva considerar lo siguiente:

Debemos cuestionar nuestro consumo

De nada sirve sacar cosas de nuestra casa si seguimos trayendo nuevas pertenencias sólo por el placer de comprar. Es importante hacer una análisis profundo de nuestros hábitos de consumo. ¿Por qué compramos lo que compramos? ¿De dónde vienen nuestros deseos? ¿Qué relación tenemos con las compras? ¿Nuestro consumo es responsable con el medio ambiente?

Vivimos en una sociedad que fabrica y consume cosas innecesarias, y rara vez nos detenemos a pensar en esto. El minimalismo debe ayudarnos reconocer que no necesitamos comprar tanto y que podemos vivir mejor cuando encontramos plenitud en lo intangible y cuando cuidamos nuestro planeta. (Si te interesa la relación del consumo con el medio ambiente te recomiendo ver The Story of Stuff o el documental The True Cost).

Sparks joy a veces no es suficiente

Para dejar ir ciertas pertenencias (y otras cosas no materiales), es necesario hacernos otro tipo de preguntas, como:

¿Qué es lo que realmente quiero en mi vida? ¿Qué valor le doy a los objetos?  ¿A qué me estoy apegando? ¿A qué le tengo miedo? ¿Qué construye mi identidad? ¿Quién soy yo sin mis cosas?

Este tipo de preguntas nos ayudan a conocernos mejor y auto-confrontarnos. 

¡Es ahí donde la verdadera magia sucede!

Se vale tomárselo con calma

El método KonMarie nos invita a depurar nuestra casa de golpe. Esto es algo con lo que no estoy totalmente de acuerdo (o que por lo menos no funciona para mí).

He aprendido que el camino hacia una vida más ligera debe ser lento e intencional. Empezar con un par de depuraciones intensas puede ser de gran ayuda para inspirarnos y entrar en momentum, pero debemos recordar que los cambios profundos y verdaderos toman tiempo.

Yo sigo cuestionándome cosas y sacando pertenencias poco a poco. No tengo prisa y estoy bien con eso.

El orden puede ser un arma de doble filo

Obsesionarnos por el orden puede causarnos más estrés (lo digo por experiencia propia) y eso no es lo que queremos.

Cuando empecé a simplificar, pensaba que mi casa jamás volvería a estar desordenada, pero estaba equivocado. El simple hecho de vivir implica desordenar. Cuando cocinamos desordenamos la cocina, cuando nos vestimos desordenamos la habitación, cuando trabajamos desordenamos nuestro escritorio.

El orden tiene grandes beneficios y tener menos cosas es de gran ayuda, pero si vivimos con la imagen de una casa impecable en nuestra mente sufriremos de frustración constante. 

Este viaje se trata de aprender a soltarlo todo, incluso nuestras ideas acerca del orden.

Recuerda que el minimalismo no es la meta, sino parte del camino hacia una vida más ligera y significativa.

Si te gustó esta publicación, te invito a escuchar el episodio de mi podcast donde hablo de este mismo tema y respondo a algunas preguntas de las personas que me escuchan.

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Tu mejor versión es un mito

Nos han vendido la idea de que allá, en el futuro existe una mejor versión de nosotros mismos.

Nos han dicho que si nos esforzamos, eventualmente llegaremos a ser esa persona ideal que vive en nuestra imaginación: exitosa, saludable, con hábitos impecables.

Pero, ¿realmente existe esa mejor versión de nosotros mismos?

Yo creo que la respuesta es un típico y molesto: “sí, pero no”

Sí…

Porque siempre podemos (y debemos) trabajar en mejorar. La vida misma se trata de eso, de ir caminando y aprendiendo todo lo necesario para ser cada vez mejores seres humanos.

No…

Porque esa mejor versión no es una meta fija, ni tampoco es reluciente y perfecta como la pintan en las portadas de los libros de superación personal. 

Esa mejor versión no está en el futuro, sino que se construye momento a momento. 

Podemos convertirnos en esa persona que queremos ser (o mejor dicho: que ya somos) en cada decisión que tomamos, preguntándonos ¿qué haría mi mejor versión en este momento?

Por ejemplo, mientras escribo este texto hay dos versiones de mí:

– La que cierra el procesador de palabras para abrir Twitter
– La que se queda aquí, escribiendo aunque no sepa exactamente cómo acomodar las palabras

Cada vez que decido quedarme, estoy encarnando en la mejor versión de mí.

Y así, momento a momento, tú y podemos ser nuestra mejor versión.

Decidiendo cómo responder ante los retos de la vida
Eligiendo cómo alimentamos nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu
Siguiendo nuestros valores

La mejor versión de ti (como la conocemos), es un mito, porque no está allá en el futuro. Sino que está aquí mismo, frente a ti, en la próxima decisión que tomes.

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Lo único que nos queda

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¿Qué nos queda después de otro año vivido?

¿Qué hay después de los éxitos y los fracasos? ¿De los errores y los aciertos?

¿Qué hay después de los momentos buenos y malos?

Quizá no hay gran cosa.

Poco importa cómo nos fue en el año. Al final la único que nos queda y lo único que vale es en qué nos estamos convirtiendo.

¿De qué sirve un logro si no hay transformación?

Tal vez el verdadero objetivo de la vida es convertirnos en seres cada vez más libres, puros y amorosos, sin importar el camino que nos lleve hacía allá.

Este cierre de año te invito a reflexionar menos acerca de los hechos sucedidos y más acerca de los aprendizajes y los cambios internos que has tenido.

¿Qué te dejó este 2018? ¿Hacia dónde va caminando tu alma?

–––

Querida persona lectora:

Esta es mi última publicación de este año. Me tomaré diciembre para desconectarme. Dejaré de grabar el podcast y de subir contenido a mis redes para enfocarme en otras cosas.

Si eres un lector o lectora recurrente, te envío un abrazo y agradezco que me prestes tus ojos y tu atención cuando escribo. Te deseo lo mejor para este año que comienza.

¡Nos leemos en el 2019!

El lado oscuro del orden

orden

Podemos buscar orden en nuestros espacios, en nuestras financias, en nuestra agenda, en nuestros hábitos, en nuestra vida.

La búsqueda del orden puede ser necesaria e importante y el minimalismo es una herramienta que nos ayuda a conseguirlo.

Pero la «magia» del orden tiene una lado oscuro.

Si nos apegamos al orden,
si lo buscamos a toda costa,
si nuestro bienestar depende de él…
sufriremos toda la vida.

Porque la vida es desordenada por naturaleza,
la vida es inestable e impredecible,
la vida es un big bang 
explotando y contrayéndose intermitentemente
y no podemos ir en contra de eso.

¿Podemos reducir para que el orden surja con más facilidad? Sí
¿Podemos crear estructuras para facilitarnos la vida? Sí
¿Podemos crear hábitos que nos ayuden a vivir mejor? Sí

Pero debemos ser conscientes que anhelar un orden permanente es comprar un pase directo a la insatisfacción y a la infelicidad.

Nuestra meta debe ser aprender a movernos con naturalidad dentro del desorden, dejar que llegue y que se vaya como las olas del mar. La habilidad que debemos desarrollar es la de aprender a surfear en el desorden. Sólo así podremos encontrar la paz.

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¿Te gustaría aprender a aceptar y navegar mejor en el desorden natural de la vida? La meditación puede ser una buena herramienta para hacerlo. Si te interesa aprender a meditar con una guía práctica, simple y con ejemplos de la vida cotidiana, suscríbete a esta lista y espera noticias de mi próximo mini-curso online.

 

Minimalismo para personas creativas

minicrea

Algunos de los problemas a los que nos enfrentamos quienes nos dedicamos a la creatividad son:

  • Tenemos demasiadas ideas y nos saturamos
  • Complicamos las cosas al tratar de transmitir un mensaje
  • Perdemos el rumbo de nuestro trabajo
  • Nos comparamos con otros creativos

A mí me pasa todo esto, pero procuro que me pase menos aplicando la esencia del minimalismo:

¿Cómo puedo enfocarme en lo que es realmente importante?
¿Cómo puedo eliminar aquello que no aporta valor?

A continuación te comparto algunos consejos minimalistas para creativos.

(También puedes escuchar estos consejos en mi podcast en ESTE EPISODIO)

1. Simplifica tus ideas para que se vuelvan más poderosas
A veces complicamos nuestras ideas tratando de decirlo todo. Pregúntate ¿cuál es la esencia de tu idea/proyecto/mensaje? ¿qué es lo que realmente quieres decir? ¿cómo puedes transmitirlo de una manera simple pero poderosa? A veces lo más sencillo es lo que tiene más impacto.

2. Háblale a menos personas
Es normal querer llegarle a más personas. Pero cuando le hablamos a todos… no le hablamos a nadie. Dirígete a un público específico. Identifica (o recuerda) cuál es tu nicho. Ponte personal, esto puede ayudarte a conectar de una manera más profunda y poderosa.

3. Usa menos herramientas
Los límites pueden abrirnos nuevos caminos creativos.  A veces, el exceso de herramientas en lugar de ayudarnos nos estorba. Pregúntate ¿cómo puedes reducir tus herramientas para crear ideas más poderosas y originales?

4. Crea para aportar, no para recibir
No busques likes o reconocimiento, esto puede desviarte de tu propósito. Concéntrate en lo que estás aportando con tu trabajo. ¿Qué está haciendo tu creatividad por los demás?

5. Empieza tu día en papel
A veces empezamos el día directo en la computadora y no hacemos una pausa para revisar nuestras prioridades. Intenta iniciar tu día de manera analógica anotando en papel tus ideas. Escribe, dibuja, raya. Esto puede darte claridad y ayudarte a tener mañanas más creativas e introspectivas.

6. No te compares con el trabajo de los demás
Es común voltear a ver lo que están haciendo otras personas creativas y compararnos. Intenta no caer en este hábito tan dañino. Concéntrate en tu trabajo, en tu camino, en tu talento, en tu estilo único. No-te-com-pa-res.

7. Busca la esencia de tu mensaje
Indaga en lo que quieres decir, ve más profundo. Llega al núcleo de tu mensaje y exprésalo de la manera más clara posible. Elimina todo lo que no tenga relación con la esencia de tu mensaje.

8. Balancea el consumir y el crear
Evita cualquier extremo. Consumir contenido creativo para inspirarse está bien, pero esto a veces puede distraernos de lo más importante que es crear. Por otro lado, también podemos caer en el vicio de crear sin detenernos un momento a ver otras cosas que puedan nutrir nuestra creatividad. Encuentra el balance.

9. Sé honesto y conectarás más
Mostrarnos y exponernos tal como somos puede ayudarnos a conectar más. ¿Cómo puedes eliminar esas barreras que te impiden ser tú? Piérdele el miedo a mostrar tu lado más puro.

Espero que estos consejos te sirvan y recuerda escuchar la versión extendida de esto en el podcast.

 

 

5 reglas del minimalismo

and those are the rules.jpg

Pienso que el minimalismo no debe tener demasiadas reglas.

También pienso que las reglas son algo que uno puede decidir romper cuando lo desee.

Sin embargo, me tomé la libertad de escribir 5 reglas del minimalismo que considero importante tomarlas en cuenta (tú decides si las sigues o no).

Son las siguientes:

1. Debe ser una decisión personal
Sólo tú puedes tomar la decisión de ser minimalista, nadie puede obligarte. Por lo tanto, tú tampoco puedes imponerle este estilo de vida a alguien más. Así no funciona la cosa.

2. Debe ser una decisión genuina
La intención de ser minimalista debe venir de tu interior. No tiene sentido si lo haces solamente por seguir una moda. La mejor forma de ser minimalista es queriéndolo de corazón.

3. Debes encontrar tu propio estilo
No es buena idea tratar de imitar a otros. El minimalismo debe funcionar para ti y para el contexto en el que te encuentras. No te compares con otros minimalistas. No dejes que nadie te diga el número exacto de objetos que debes tener.

4. Debes ser paciente
Esto toma tiempo. Puede tomarte años y aún así nunca se siente que “ya terminaste”. Es un proceso, disfrútalo. No tengas prisa. La idea de esto es aprender y crecer poco a poco. Es un bello camino.

5. Debes ser constante
Se vale tropezar, pero el chiste es levantarse y seguir en el camino. Este estilo de vida requiere de fidelidad, disciplina  y constancia. La buena noticia es que esta regla se vuelve más fácil una vez que sigues las primeras cuatro.

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Del caos a la calma + 1 regalo

· Si quieres una guía que te lleve de la mano y te ayude a dar los pasos para empezar con una vida más ligera y con más significado.

· Si quieres adoptar el minimalismo a tu propio ritmo, pero con constancia y ejercicios prácticos

· Si estás de acuerdo con las 5 reglas que acabo de mencionar

… entonces te invito a tomar mi curso online Del caos a la calma donde encontrarás 5 módulos:

Módulo 1: La vida que quieres
Definirás qué es lo importante en tu vida, cuáles son tus valores y qué es el éxito para ti. Tener esto claro hará mucho más fácil todo el proceso de simplificar.

Módulo 2: Más orden
Conocerás los beneficios de tener menos pertenencias y aprenderás a depurar a tu propio ritmo y de acuerdo a tus propios valores. Además harás un reto que puede cambiarte la vida (no estoy exagerando).

Módulo 3: Más dinero
Reflexionarás acerca del consumo y de cómo usas tu dinero. Aprenderás a cuestionarte mejor cada compra y harás un reto para consumir menos durante una semana.

Módulo 4: Más tiempo
Identificarás posibles distracciones que te quitan tiempo y aprenderás algunas ideas y técnicas para dedicarle más tiempo a lo que realmente importa.

Módulo 5: Más atención
Aprenderás a ser menos reactivo y relacionarte mejor con tus pensamientos y emociones a través de la práctica de mindfulness

El curso ya está grabado así que puedes empezarlo hoy mismo y seguirlo a tu propio ritmo.

***

Además, para las personas que leen mi blog estoy regalando 2 cosas:

– Dos sesiones individuales de 30 minutos por video llamada. Una antes de que empieces el curso y otra cuando lo termines. En estas sesiones podrás platicar conmigo y juntos resolveremos dudas específicas.*

– 25% de descuento usando el cupón BLOGMINIMAL (o dando click en este link). El curso originalmente tiene un precio de $45 dólares, con el descuento queda en $33.75 dólares.

*Al adquirir el curso yo me pondré en contacto contigo para agendar la primera llamada.

Espero verte pronto por ahí.

Recuerda que también puedes escuchar mi podcast y leer mi blog y adquirir mi libro.