Palabras para esa persona con la que no me llevo bien

Palabras para esa persona con la que no me llevo bien:

Tú y yo, no somos tan diferentes.

Somos personas buscando alivio,
haciendo lo que podemos
con las herramientas que tenemos.

Tratando de darle sentido a nuestra vida,
según lo que aprendimos,
según lo que sabemos,
según lo que entendemos.

Y ahí vamos con nuestros miedos,
con nuestros monstruos,
con nuestras heridas.

Cometiendo errores,
lastimando a otros,
casi siempre sin darnos cuenta,
casi siempre sin querer.

Y ahí vamos tú y yo,
colisionando con fuerza,
creyendo que somos opuestos
cuando en realidad somos lo mismo.

Ojalá logremos, cada quien a su manera,
encontrar la paz y la calma
que tanto necesitamos.

Te deseo lo mejor.

Deja enfriar las ganas de comprar

Tal vez te ha pasado esto:

· Ves un producto (¡es hermoso!)
· Te imaginas siendo muy feliz con él
· Visualizas una mejora en tu vida
· Lo compras
· Te alegras por un momento
· Pero pasa el tiempo
· Dejas de usarlo
· Se pasa la emoción
· El producto termina siendo olvidado
· Y tu vida no mejora en realidad

A mí también me ha pasado.

Pero me pasa menos desde que practico el hábito de dejar enfriar la emoción de comprar.

¿En qué consiste?

Pues en eso. En esperar un poco antes de tomar la decisión de comprar algo. (Me refiero a cosas no esenciales, obviamente).

La mayoría de nuestras compras están motivadas por una emoción.

Compramos desde la euforia, dese la ansiedad, desde el aburrimiento, desde el miedo.

Pero las emociones no son permanentes. Las emociones cambian. Así que no tiene sentido comprar algo a partir de un estado emocional que después va a cambiar.

Por eso es importante crear un espacio. Respirar. Permitir que la emoción se disipe para poder decidir desde un estado más calmado y consciente.

Hacer esto puede ayudarnos a:

· No llenarnos de cosas que no necesitamos (y vivir más ligeros)
· No desperdiciar nuestro dinero (y usarlo para algo mejor)
· Reducir nuestra huella ambiental (todo lo que compramos tiene un impacto)
· Ser más conscientes de nuestras emociones (y descubrir lo que realmente necesitamos)

Es simple, pero no fácil.

Si te interesa empezar a practicar este hábito, estos son algunos pasos que puedes seguir.

1. Espera una oportunidad
A partir de hoy, cada vez que surja en ti el deseo de comprar algo, será una maravillosa oportunidad para practicar el hábito de dejar enfriar la emoción.

2. Detente y observa
Cuando llegue el momento, haz una pausa y mira lo que está pasando. Date cuenta de que estás a punto de comprar algo que tal vez no necesitas (ni te aportará ningún tipo de valor). Opta por esperar.

3. Explora la emoción detrás del deseo
Investiga qué emoción está motivando tu deseo de comprar. ¿Es euforia? ¿Excitación? ¿Ansiedad? ¿Miedo ¿Aburrimiento? Tan solo observa e investiga. No te juzgues.

4. Establece la intención de esperar
Quizá quieras esperar un par de días o un par de semanas. Aprovecha este tiempo para seguir explorando tu sentir. ¿Ha cambiado la emoción que experimentaste anteriormente?

5. Decide desde la calma
Una vez que haya pasado el tiempo establecido, vuelve a cuestionar tu intención de comprar. ¿En verdad es algo que aportará valor a tu vida? ¿O es algo de lo cual puedes prescindir? Sé honestx contigo y toma una decisión consciente.

Autoconocimiento emocional

Aunque esta práctica puede parecer muy enfocada en comprar menos, en realidad es un proceso de autoconocimiento y autocuidado.

Conocer nuestras emociones y la manera en la que éstas nos hacen actuar es crucial para llevar una vida más consciente en todos los sentidos. Es muy interesante.

Creo que el consumismo compulsivo y la eterna insatisfacción tienen su raíz (entre otras cosas) en el poco contacto que tenemos con nuestras emociones y en nuestra poca capacidad de procesarlas de manera saludable.

Así que te invito a realizar esta práctica no solo para cambiar tus hábitos de consumo, sino para ir más allá en tu proceso de conocimiento y cuidado personal.

La importancia de quedarse con las ganas

Una amiga me compartió una frase que su papá solía decirle cuando era pequeña:

Hay que querer lo que uno tiene
y no tener lo que uno quiere

La primera parte me parece que es muy clara. Nos habla de la importancia de apreciar y cuidar lo que uno posee. De valorar, de agradecer, de no tomar nada por sentado.

Pero la segunda mitad de la frase puede resultar un poco confusa y hasta controversial.

… no tener lo que uno quiere

¿Por qué no habríamos de obtener lo que queremos?
¿Acaso no somos merecedores de las cosas que anhelamos?
¿Acaso no es importante esforzarse por conseguir algo?

Yo no creo que la frase insinúe mediocridad, represión o desinterés por alcanzar lo que uno se propone. Para mí, lo que la reflexión intenta decirnos es que es necesario pasar por momentos de insatisfacción, de escasez, de quedarse con las ganas.

Está bien no obtener lo que queremos todo el tiempo. Porque en la resignación hay aprendizaje y crecimiento.

Cuando no obtenemos lo que queremos, podemos:

  1. Reconocer que nuestro poder es limitado y que no es posible controlarlo todo. La vida no siempre nos dará lo que deseamos.
  2. Experimentar conscientemente la incomodidad que nos produce el no tener algo. Practicar la aceptación y la paciencia para volvernos personas más fuertes y resilientes.
  3. Darnos cuenta que, a pesar de no tener lo que queremos, podemos estar bien y seguir adelante. Incluso es posible descubrir que ni siquiera lo deseábamos tanto.

Y al final, nos reencontramos con la primera parte de la frase. Porque cada vez que no podemos poseer lo que queremos, se vuelve fundamental voltear la mirada hacia lo que sí tenemos, para valorarlo y agradecerlo.

Quizá la felicidad es así de sencilla: por un lado, sentir gratitud por lo que tenemos y por el otro dejar de ver nuestros deseos como algo que debemos saciar todo el tiempo y a toda costa.

Cuánta libertad y ligereza hay ahí ¿no crees?

Te reto a lo siguiente

La próxima vez que sientas ganas de comprar o hacer algo que no sea indispensable, intenta ver qué pasa si te quedas con las ganas. Es decir, renuncia conscientemente a ese deseo y observa qué surge en ti.

¿Qué se siente no poder satisfacer ese anhelo?
¿Qué sucede en tu mente?
¿Qué sensaciones se producen en tu cuerpo?

Hazlo con curiosidad, como un experimento personal. Y descubre a qué reflexiones llegas.

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¡Gracias por leer!

Un agradecimiento especial a Lorena de Mutarotista por compartirme la frase de su papá.

Acerca de esas cosas (no esenciales) que hacen la vida más agradable

No es que no las disfrute,

no es que no las quiera,

no es que no me esfuerce, tal vez,

por obtener algunas de ellas.

Aquí el tema es que

si no puedo tenerlas,

o las pierdo,

no sufriré por eso,

y si llego a sufrir por eso

entenderé que hay un apego

en mi mente

que necesito soltar.

Entonces practicaré el acto de soltar

y así estaré construyendo,

poco a poco,

mi propia libertad.

3 razones para enamorarte de una vida sencilla

En una sociedad enamorada de los lujos, el dinero, la riqueza material y la belleza externa, la idea de una vida sencilla es considerada poco atractiva y, para muchos, hasta indeseable.

Sin embargo, cada vez somos más las personas que hemos comprobado que la sencillez, la simplicidad y la autenticidad son cualidades de las que vale la pena enamorarse para toda la vida.

A continuación, te comparto 3 razones para dejar de perseguir el éxito materialista que nos han vendido como “vivir bien” y empezar a disfrutar de todo lo que una vida sencilla tiene para ti y tu corazón.

1. La vida sencilla te da libertad

Imagina vivir sin nada que te pese, sin exceso de pertenencias que nunca usas, sin deudas, ni compras sin sentido. Tener tiempo y espacio para disfrutar de lo que amas, sintiéndote pleno y completo sin necesidad de ambicionar tantas cosas materiales. Eso y más es lo que te ofrece una vida sencilla, donde la libertad, el desapego y amor por las cosas simples son los ingredientes secretos de la felicidad.

2. La vida sencilla te ama tal como eres

Piensa en lo cansado que es pretender, aparentar, tratar de encajar, cumplir con las expectativas de otras personas. Juzgar y sentirte juzgado todo el tiempo. ¿Es agotador no? Ahora, piensa en cómo sería vivir siendo tal como eres, sin interpretar ningún papel, sin preocuparte por lo que otras personas puedan pensar de ti. La vida sencilla no requiere de escenografías, ni vestuarios perfectos. La vida sencilla lo único que te pide es que seas tú mismo.

3. La vida sencilla saca lo mejor de ti

La sencillez no es mediocridad, al contrario. Tener una vida sencilla es el punto de partida ideal para sacar lo mejor de ti, crecer, crear cosas maravillosas y aportar algo increíble al mundo. Esto sucede porque, en lugar de enfocarte en tener, comprar y aparentar… puedes usar toda tu energía en desarrollar tu potencial y superarte en las cosas que realmente son importantes para ti.

¿Ves?

¿A poco no vale la pena enamorarse de una vida sencilla?

Por cierto… ¿ya leíste mi libro?

En el 2018 publiqué un libro llamado La vida minimal, cómo vivir ligero en un mundo pesado. Una guía que te ayudará a diseñar y construir una vida sencilla y auténtica a tu manera.

Aquí puedes ver más información acerca de dónde comprarlo.

Manifiesto de una vida aburrida

Me basta una vida aburrida,
con una casa pequeña
y una rutina sencilla

Ropa suficiente,
nada estrafalario

Un trabajo simple
que me mantenga inspirado
y me de de comer

Alimentos ligeros
que nutran mi cuerpo

Amigos pocos,
pero verdaderos

A veces un libro,
a veces una película,
a veces un paseo

Si me nace dibujo,
o invento canciones,
o miro por la ventana

Un vida aburrida,
lenta y bella
es todo lo que quiero.

La vida es lavar los platos

La vida tiene, de manera general, tres tipos de momentos:

1. Momentos agradables
2. Momentos desagradables
3. Momentos planos, repetitivos y aburridos… como lavar los platos

… o ir al trabajo
… o hacer el súper
… o sacar la basura

Estos momentos (los planos, repetitivos y aburridos) suelen ocupar la mayor parte de nuestro tiempo.

Ante esto tenemos tres opciones:

1. Hacerlos en automático
2. Quejarmos
3. Hallarles sabor

La primera opción nos somete a una vida monótona y sin mucho chiste.

La segunda nos condena a un malestar eterno.

La tercera me parece una mejor alternativa y es la que trato de implementar siempre que lo recuerdo.

¿Cómo puedo disfrutar este momento?
¿Cómo puedo vivirlo con total presencia?
¿Qué encanto le puedo encontrar?
¿Cómo se siente entregarme don devoción a esta tarea?

Mantener una mente de principiante, curiosa y plenamente atenta puede convertir los momentos planos, repetitivos y aburridos… en un deleite.

La vida es lavar los platos y es nuestra elección hacerlo en automático, quejándonos o disfrutándolo.

Soltar

Soltar es liberarte de algo que te pesa
y avanzar hacia la vida que quieres. 

Soltar es abrir espacio en tu corazón
para algo nuevo, para algo mejor.

Soltar no es olvidar, sino transformar:
el pasado en aprendizajes,
el dolor en gratitud,
las expectativas en aceptación.

Soltar es refrescar tu vida,
dejando ir aquello que te estorba,
dándole la bienvenida 
a lo que en verdad necesitas,
a lo que tu corazón necesita.

Soltar no es fácil,
porque implica cuestionar tus apegos 
y tus creencias arraigadas,

Soltar es el acto de desarmarte y volverte a armar.

Soltar no es algo que sucede de inmediato.
Es un proceso, 
un camino, 
una forma de ir por el mundo.

La vida se vive soltando.
Y es tiempo de empezar a hacerlo.

–––––

Este texto forma parte de un micro-curso online que hice para ti, llamado:

A soltar

Decidí crear un curso acerca de este tema por 2 razones:

1. Soltar ha sido crucial en mi camino hacia una vida más ligera
2. Sé que soltar no es fácil para todas las personas

Constantemente recibo preguntas y comentarios de personas que quieren aligerar su vida, pero les cuesta trabajo soltar ciertas cosas (tangibles e intangibles). Así que me permití compilar algunas reflexiones y ejercicios escritos en un pequeño curso con un precio super accesible ($9 dlls) que se puede tomar en 1 hora.

El curso está diseñado para ayudarte a:

· Reflexionar por qué es importante soltar
· Identificar cuáles son las barreras que te impiden soltar
· Y finalmente impulsarte a soltar 1 sola cosa (la que tú elijas).

El curso ya está grabado y puedes tomarlo cuando tú quieras (incluso hoy mismo), desde donde tú quieras.

Si te interesa tomarlo, te recomiendo que te regales una mañana con un café y te dediques a hacerlo todo de corrido (dura menos que una película).

Puedes ver toda la información e inscribirte AQUÍ.

Espero verte por allá.

Las mejores cosas de la vida no son cosas

Hace unos días di una conferencia y al final leí un texto que escribí.

Lo comparto aquí:

Las mejores cosas de la vida no son cosas.

Las cosas pasan de moda, 
las cosas se olvidan, 
las cosas se empolvan.
las cosas se quedan aquí cuando morimos.

Nadie se va con maletas al cielo.

Las mejores cosas de la vida
son las que llenan nuestro corazón,
no nuestros cajones.

Son las experiencias que vivimos,
las metas que superamos,
los abrazos que damos,
las sonrisas que intercambiamos,
las batallas que enfrentamos,
las aventuras que compartimos.

Si vas a llenar tu vida de cosas,
asegúrate que sean las mejores,
las que te hagan sentir libre,
las que te hagan vibrar de emoción,
las que te saquen lágrimas de alegría.

Para que cuando llegue el último día,
te vayas ligero y lo que dejes no sean cosas,
sino una hermosa y memorable historia de vida

*Foto por Adriana Cruz en el Teatro de la Ciudad (Chihuahua, Chihuahua)