Soltar el futuro y agradecer el presente: Entrevista a Ingrid Zea

Ingrid es creadora del proyecto Wakeup Cuerpo-Mente, dónde invita a las personas a practicar mindfulness a través de la consciencia corporal, el movimiento y el baile. También es parte de la comunidad de Patreon de Meditantes.

En esta entrevista nos cuenta cómo la meditación le ha ayudado a descubrirse a ella misma, a sobrellevar los pensamientos acerca del futuro y a relacionarse mejor con su familia.

¿Cómo es tu práctica de meditación? ¿Qué es lo que haces normalmente?

Es un momento para mí. Un momento para encontrarme y bajar mis revoluciones. Un espacio para descubrir mis propias respuestas, aceptarme y regalarles a mi cuerpo y a mi mente un poco de calma.

Lo que practico es mindfulness, que para mí es mucho más que una meditación. Es una filosofía, una forma de ver y sentir la vida.

Cuando medito, me siento con las piernas cruzadas, la espalda erguida, las manos en las rodillas y cierro los ojos para empezar a enfocar mi atención en mi respiración. Dependiendo del día incorporo la atención a mi cuerpo, pero en muchas otras, simplemente dejo que aparezca lo que está ahí esperando a ser escuchado.

Hay días donde todo está muy calmado, pero hay otros donde en segundos, desde la segunda respiración consciente, ¡guauuu! salen las emociones a flor de piel y uso ese momento para dejarlas salir con la intensidad que vengan. Todo esto pasa mientras sigo respirando conscientemente, sólo sintiendo.

Algo que me gusta hacer durante mi práctica es reflexionar. No es algo que fuerce, sino que al estar atenta al momento presente y a lo que me está pasando, puedo conectar las emociones con los pensamientos, las situaciones o las personas que han gatillado eso, y así puedo ir más profundo, descubriendo cosas.

También practico de manera activa mientras cocino, lavo los platos o manejo. Al ser labores tan mecánicas tengo espacio para darme cuenta de lo que estoy pensando. Así puedo observar si estoy en el futuro o si me quedé enganchada en algo que pasó y que necesito entender, aceptar y dejar pasar. 

Otras veces uso mis actividades cotidianas para practicar la gratitud. Por ejemplo, si tengo que barrer uso el momento de barrer para estar presente y darme cuenta de todo lo que tengo que me permite barrer: un cuerpo, flexibilidad, coordinación, una casa, ojos para mirar que mi sitio necesita ser limpiado.

¿Qué te motivó a empezar a meditar?

Necesitaba bajarle las revoluciones a mi mente que no paraba de pensar en el futuro y en todos los posibles escenarios, casi siempre negativos. 

Esta mecánica de mi mente se activaba cuando estaba de por medio la salud de mi hija. En el afán de querer verla siempre sana y que no le pasara nada, al primer indicio de que podría estar enferma se activaba este mecanismo de ¿y ahora qué está pasando? ¿qué va a pasar? ¿qué debes de saber Ingrid? ¿qué cosas tienes que tener bajo la manga para darle solución y reaccionar prontamente? 

Un pensamiento gatillaba otro y otro, y no paraba. Eso al final me hacía tener niveles altos de estrés y sufrir en el proceso, sin saber si todas mis ideas sobre la salud de mi hija se iban a cumplir o no.

Fue así que un día en mi auto me di cuenta que eso me estaba pasando. Encontré un curso de yoga y mindfulness para principiantes y decidí meterme. Ahí pude encontrar la manera de entrar en contacto con mi mente de forma amorosa, calmada, sin juzgarla y sin tener que controlarla. Aprendí que es posible comprenderme mejor y sentirme en paz, plena y feliz.

¿Qué cambios has notado en tu vida desde que meditas?

Desde que medito soy más libre, porque he aprendido que la vida no la puedes controlar, que para vivirla y disfrutarla es necesario valorar el momento presente venga como venga.

Me enfoco en el hoy mucho más que antes. Antes no vivía, estaba sentada esperando a que mi futuro se cumpliera y dejaba de sentir, de expresar, de gritar, de llorar. 

Vivo con menos expectativas, suelto y confío mucho más en los procesos de mi vida, en la vida misma.

Me juzgo mucho menos y soy más compasiva conmigo, con mi cuerpo, con mis emociones y con mis pensamientos.

Aprendí a disfrutar el caos, a no querer controlarlo o mejorarlo, sino a vivirlo en los días que me toca y seguir. Agradezco absolutamente todo, evitando poner etiquetas, dejando que simplemente sea.

¿Cómo consideras que la meditación ha beneficiado la manera en la que te relacionas con otras personas?

He aprendido a aceptar a las personas como son, sin encasillarlas en mis deseos, expectativas, en mis deberías. Esto me ha ayudado especialmente en mi relación con mi esposo.

Puedo comunicarme mejor, escuchando sin juzgar. En la ida y vuelta de palabras, evito imponer, sino que trabajo las cosas desde la comprensión y la necesidad que tiene cada parte. Esto me ayuda mucho y lo aplico con mi esposo, con mi hija, con mi familia.

Procuro enfocarme en lo positivo, en lo que sí hay, en lo que existe hoy con cada persona que me relaciono.

Soy capaz de hacerme responsable y dejar el victimismo. Me enfoco en lo que estoy haciendo, diciendo, dando o no dando en cada relación y asumo lo que venga con eso, en vez de echar la responsabilidad a otros de lo que me pasa a mí. Esto me ha ayudado a empoderarme más, a tomar decisiones y acciones más rápidas y muchas veces más drásticas que me dan paz y me ayudan a equilibrar mis energías. A nivel laboral esto me ha servido muchísimo.

La meditación me ha ayudado a reaccionar menos y responder más y mejor. Me pasa especialmente con mi hija, cuando mi paciencia se agota.

¿Algún consejo le quieras dar a alguien que tenga ganas de empezar a meditar?

No le tengas miedo a la quietud y a encontrar calma. Ábrete a la experiencia quitando expectativas. Permítete sentir lo que salga. No te exijas tiempos, ni frecuencia, deja que tu mejor indicador sea cuando sientas ganas de sentirte en paz. No te juzgues a ti ni al momento. Deja que todo lo que aparezca en la meditación fluya con amor y con ganas de darte ese tiempo que te mereces para conocerte.

Cada día se aprende, cada día es un desafío. Va a haber momentos donde tu mente vuela a mil y reaccionas en vez de responder. Pero la clave es que no hay perfección, sino que ésta se construye día a día, cayéndote, levantándote y dándote cuenta. Ahí esta el tesoro. Si te das cuenta, puedas decidir qué hacer y cómo hacerlo. Cuando no nos damos cuenta de pensamientos, emociones, acciones, no hay opción al cambio, es como si estuviéramos dormidos o zombies. El despertar es maravilloso, y lo mejor es cuando despiertas, cuerpo, mente y ser.

Para conocer más acerca de Ingrid, puedes visitar su perfil de Instagram y su canal de Youtube.

Las gafas del YO

Llevo puestas unas gafas llamadas las gafas de yo.

A través de ellas, percibo la realidad como si todo se tratara de mí. Y sin darme cuenta, la vida se convierte en una guerra interna por salvaguardar mi propia identidad.

Con las gafas puestas:

· Me tomo personal lo que otros dicen y hacen
· Me irrito por cosas que están fuera de mi control
· Me obsesiono con actitudes perfeccionistas
· Me comparo con los demás
· Critico a las personas
· Repaso en mi cabeza las cosas que dije
· Me siguen importando los likes
· Me esfuerzo por demostrar cosas acerca de mí

Es como si en mi mente se jugara una contienda infinita donde cada pequeño detalle representa puntos a mi favor o en mi contra.

¡Vivir así es cansadísimo!

No hay nada más desgastante que una mente saturada de pensamientos autoreferenciados. No hay trabajo más duro que creerse el centro del universo.

Pero me bastan una pausa, un respiro y una sonrisa para recordar que puedo quitarme las gafas, como quien se quita una mochila después de un largo paseo.

Sin las gafas del yo puedo darme cuenta de que mis preocupaciones son solamente historias que me cuento. Narrativas sesgadas por suposiciones sin sustento.

Puedo descansar en lo complejo y en lo mágico de la vida, recordando que ¡nada se trata de mí!

Puedo ver a los demás directo al corazón, sin filtros de por medio.

Puedo soltar las etiquetas que me definen.

Puedo observar el dolor sin hacerlo mío.

Puedo abandonar esta carrera absurda.

Puedo sentirme pleno sin necesidad de demostrar nada.

Sin las gafas del yo soy libre, porque no soy nadie.

Te invito a intentarlo. Siéntate un momento, respira, sonríe y quítate las gafas.

Navegar los días con atención plena: Entrevista a Laura Sánchez

Laura es diplomática y yoguini. En su tiempo libre enseña yin yoga y meditación.

Lleva 4 años meditando y en esta entrevista nos cuenta cómo vive su experiencia día a día.

¿Cómo es tu práctica de meditación? ¿Qué haces normalmente?

En mi día a día, medito de dos formas: una práctica regular por las mañanas y una práctica espontánea de observar con consciencia plena alguna actividad que desarrolle durante el día.

Mi primera práctica es al despertar, aún en pijama, me preparo un té de manzanilla y me siento en mi sala frente a la ventana, en un tapete de lana muy cómodo.

Primero enfoco mi atención en la manera en que entra la luz del sol a la habitación y en la sensación cálida del té llegando a mi estómago en ayunas.

Tomo unas respiraciones con los ojos abiertos, observando mi alrededor, observando el té, observándome a mí sosteniendo la taza, y mis piernas sobre el tapete.

Me concentro en las sensaciones de mi cuerpo que despierta a un nuevo día y una vez he terminado de tomar mi té, cierro los ojos y con la taza aún caliente en mis manos me pregunto: ¿Qué hay hoy en mi mente?

Observo mis pensamientos, uno a uno, sin apegarme a ninguno, sólo viéndolos pasar como nubes en el cielo. 

Otros días me pregunto: ¿Cuál es mi intención para el día de hoy?

Respiro suavemente con esta pregunta en mi mente y dejo que lleguen todas las ideas y emociones que quieran llegar en ese momento. A veces mi intención es ser amable con todo los que me rodean. Otros días, mi intención es recordar lavar la ropa que se acumuló por dos semanas o sacar el reciclaje. 

No hay intenciones mejores que otras, las dejo llegar a mí, con amor, sin juzgarlas. Quiero iniciar mi día con un propósito, y sentir que estoy dirigiendo mi atención a esas intenciones que he dispuesto por la mañana. 

Cuando termino de contemplar lo que hay en mi mente, tomo un par de respiraciones más para cerrar mi práctica, y me levanto suavemente del tapete para continuar con mi rutina.

El segundo tipo de práctica es más espontánea. Consiste en tomar pausas durante el día para observar mi vida. Tomo 5 minutos de pausa del trabajo y simplemente observo. 

Por ejemplo, cuando estoy en mi oficina, me gusta observar a los pájaros que visitan un árbol que está en frente de mi ventana, y cuando estoy en casa, observo mi sala, noto como están dispuestos los libros en la repisa, o que tanto han crecido mis plantas. Esta práctica es semejante a la meditación conocida como mindfulness o consciencia plena, en la cual observamos con consciencia aquello que percibimos, sentimos o pensamos, sin juzgarlo.

2. ¿Qué te motivó a empezar a meditar?

La meditación llego a mí a través del yoga. Yo inicié este camino queriendo ser flexible con mi cuerpo, y aquí voy, siendo flexible con la mente.

Hace 7 años comencé a practicar yoga con regularidad, y a menudo hacíamos meditaciones al inicio y final de la clase, que me ayudaban a integrar mejor las posturas. 

Con el tiempo, me di cuenta de que esas meditaciones eran lo que más me gustaba de las clases de yoga, y que sentía mucha paz y tranquilidad después de meditar. 

Así que decidí aprender más de meditación, para hacerlo sin necesidad de salir de casa. Probé distintos estilos de meditación: Algunas en silencio, otras con música, algunas en quietud y otras en movimiento. Me di cuenta que la meditación tenia muchas formas y que podía adaptarla según mis gustos y estilo de vida. 

¿Qué cambios has notado en tu vida desde que meditas?

Desde hace 4 años que comencé a meditar todos los días he notado que puedo tomar decisiones más fácilmente.

Mi mente solía enredarse mucho con situaciones complejas, pero gracias a la meditación he aprendido a desenredar el hilo de las madejas de problemas y simplificar opciones al momento de tomar una decisión. 

También he notado un cambio en la manera en cómo me relaciono con el ambiente que me rodea. Desde que medito, me he vuelto más receptiva a los pequeños detalles. Siento que aprecio más las cosas de la vida, como las flores, el mar, los atardeceres, o el sabor de un buen té.  

Otro cambio que he percibido y tal vez el más importante, es que he reducido mi ansiedad a casi cero. Antes de meditar, solía angustiarme más, y por alguna razón me preocupaba mucho por el futuro. 

A través de la meditación he aprendido a elegir “mis preocupaciones” y enfocarme en aquello que realmente está bajo mi control y responsabilidad, y decidir en dónde poner mi atención y energía para cuidar mi salud mental.

3. ¿Cómo consideras que la meditación ha beneficiado la manera en la que te relacionas con otras personas?

Creo que me ha ayudado mucho a valorar los momentos con las personas que amo. Cuando estoy disfrutando algo, como tomar un café con mi familia, aplico lo que he aprendido de meditación para traerme al momento presente, para saborear cada sorbo, para recordar las risas, los abrazos y sentir que realmente estoy ahí con todo mi ser compartiendo con ellos. 

De igual manera, siento que estoy desarrollando la escucha activa, la práctica de escuchar a mi mente, intentando no juzgar y ser compasiva, me ayuda a desarrollar la escucha activa y compasiva con otras personas. 

Ahora quiero hablar con otras personas para tener la oportunidad de escucharlas, apreciando lo que quieren comunicar, sin intentar darle una interpretación o exponer mi punto de vista de inmediato. 

Siento que la meditación me ha ayudado a manejar mejor las situaciones conflictivas. Cuando me encuentro en una situación difícil, y en particular si me siento ofendida por algo, intento observar mis pensamientos y notar lo que ocurre en mi mente antes de reaccionar.

En muchas ocasiones, con un par de respiraciones profundas ya me siento bien, y puedo ver con perspectiva que no era un asunto tan grave. Lo tomo con calma, dejo ir el pensamiento que me agobiaba e intento seguir adelante.

5. ¿Algún consejo le quieras dar a alguien que tenga ganas de empezar a meditar?

Creo que algo que me hubiera gustado escuchar al comenzar a meditar es que hay muchos tipos de meditación, y que podemos encontrar formas de meditar que se ajusten a nuestra personalidad y estilo de vida. 

No hay que cerrar los ojos o sentarse en la postura perfecta para estar consciente del momento presente y conectar con nuestro interior. Cualquier momento es perfecto si le damos toda nuestra atención conscientemente. 

Yo disfruto mucho por ejemplo escribir en un “journal” o diario, y también meditar caminando. Incluso diría que he meditado durante mis reuniones del trabajo, poniendo mi atención plena en lo que veo, escucho y siento.

Si nos abrimos a la posibilidad de que la meditación es lo que hagamos de ella, entonces las excusas se quedan cortas, y siempre será un buen momento para empezar a meditar.

Para conocer más acerca de Laura y de su trabajo, puedes visitar su perfil de Instagram Yoga for Growth

No puedo controlar mi mente (y eso es liberador)

Una de las primeras cosas que descubrí cuando empecé a meditar es que la mente hace lo que le da la gana. 

Por más que uno se esfuerce en dejar de pensar, la mente sigue haciendo de las suyas. Incluso en estados meditativos de muchísima calma y presencia es posible percibir, muy en el fondo, una mente activa y caprichosa… casi con vida propia.

Hoy sé que es imposible controlar mis pensamientos. La mente se piensa sola. Este descubrimiento, más allá de ser desalentador, me da muchísima libertad. Reconocer que yo no gobierno mi mente es reconocer que la mente tampoco tiene por qué gobernarme a mí.

El miedo en mi mente, no es mi miedo.
El apego en mi mente, no es mi apego.
La historia en mi mente, no es mi verdadera historia.

Puedo tomar distancia de mis pensamientos sin identificarme con ellos. Puedo posicionarme en un estado de observación consciente y tomar acción desde ahí, dejando ir narrativas mentales que no me pertenecen.

Mi práctica de meditación también me ha ayudado a comprobar que mis pensamientos no son estáticos ni duraderos. Nacen, se transforman y mueren sin que yo pueda elegir lo contrario. Tienen su propio ciclo de vida. Esa volatidad significa aún más libertad para mí.

El miedo en mi mente, no es permanente.
El apego en mi mente, no es permanente.
La historia en mi mente, no es es la definitiva.

Cuando hay una tormenta de pensamientos, sé que esa tormenta pasará. No lucho contra ella. Uno no intenta subir al cielo a apagar las nubes; uno observa y espera con paciencia a que la lluvia cese por sí sola.

No es tan simple como parece. Mente y conciencia no son entes aislados, sino que coexisten en una relación intrínseca. Se impactan mutuamente. Son una pareja, un equipo, un matrimonio inseparable. La práctica consiste en salvaguardar la salud de esa relación, momento a momento.

Inhalando observo mis pensamientos sin intentar controlarlos, exhalando dejo de identificarme con ellos. Inhalando conecto con mi cuerpo y mi sabiduría, exhalando le sonrío al aquí y al ahora.


Querida persona que lee:

Si en este momento de tu vida…

· Estás en un proceso de transformación personal
· Crees que la meditación puede ayudarte en ese proceso
· Te gustaría tener un mentor y una comunidad para practicar

… quizá te interese sumarte a la comunidad de Meditantes en Patreon. Puedes ver más información acá.

Gracias por leer.

Diseña tu propio ritual de meditación: Entrevista a Raúl Villareal

Raúl es fotógrafo, vive con Trastorno Obsesivo Compulsivo y lleva casi un año meditando como complemento a su terapia.

En esta entrevista nos cuenta acerca de su rutina de meditación y de cómo ésta le ayuda a encontrar calma en su interior.

¿Cómo es tu práctica de meditación? ¿Qué es lo que haces normalmente?

Mi práctica de meditación consta de sentarme frente a un altar puesto a mis creencias. A esto le llamo: mi propia religión.

Prendo una vela, ya sea aromática o intencionada. Si no tengo a la mano una vela aromática, enciendo una vela blanca, pues en mi mente los colores juegan un papel importante, y el blanco, como se le conoce, representa la pureza y la paz.

Posterior a que enciendo mi vela, con la misma llama prendo un incienso de copal o de sándalo, después pongo música para seguir el paso y no distraerme con algún ruido exterior. En ocasiones utilizo mantras específicos, sonidos tibetanos o naturaleza.

Ya que tengo todo listo y en orden, me acuesto porque es una postura cómoda para mí y empiezo: tres respiraciones largas y vuelvo a mi respiración normal.

Por lo regular, repito el mantra que estoy escuchando para asegurar más la concentración y así hasta que termina (la duración de la mayoría es de quince a veinte minutos), una vez que termino, inhalo profundo tres veces y agradezco.

Foto por Raúl Villareal

¿Qué te motivó a empezar a meditar?

Soy una persona que desde niño lidia con Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC puro), esto, al no tratarlo nunca, me causó ansiedad generalizada y un cuadro mínimo de depresión. 

Por varios años me recomendaban hacer yoga o meditar, pero como tu mente esta a mil por hora cuando tienes un trastorno de este tipo me negaba a intentarlo y si lo intentaba, me rendía, me daba mucho miedo cerrar mis ojos y ver situaciones catastróficas dentro de mi cabeza.

Cerrar los ojos implicaba que, en lugar de blanco veía negro ¡y eso me asustaba mucho! 

Hace un año que decidí tomar terapia y como complemento, me atreví a dar el paso, poco a poco, de sentarme y contemplar el espacio donde ahora comúnmente medito.

¿Qué cambios has notado en tu vida desde que meditas?

Aún y cuando no llevo más de un año meditando y aunque a veces me da miedo cerrar los ojos, me ha ayudado a controlarme y a entender poco a poco el sentido del presente y no del futuro. Muchos se aferran al pasado, yo me aferro al futuro (¿raro?).

También he logrado respirar en situaciones donde mi ira está al tope y me controlo. Sigo siendo humano y obviamente me tengo que enojar, pero no al extremo.

También he logrado mantener mi espiritualidad equilibrada: no tan lejos, no tan extremista.

¿Cómo consideras que la meditación ha beneficiado la relación que tienes con tu trabajo creativo?

¡Uf! He de confesar que en ocasiones si me siento muy agüitado y con ganas de ya no practicar la fotografía, pero manteniendo la respiración sé que todo va a salir bien -tal vez no a la perfección- y me obligo a hacerlo (haha, esto lo aprendí de mi psicóloga para reconectar).

Foto por Raúl Villareal

¿Algún consejo le quieras dar a alguien que tenga ganas de empezar a meditar?

El único consejo sería obligarse a hacerlo, si estás interesado, claro. No es fácil pero tampoco es complicado. 

Mi consejo sería más dirigido a las personas extrovertidas, porque, sé que la mayoría de los extrovertidos nos aburrimos fácilmente y esto nos hace que abandonemos cualquier actividad que no nos da un resultado rápido. 

Plus: utiliza música, la que tú desees, consigue unas velas de colores, el color que más te llame la atención y te haga sentir cómodo y feliz.

Si son más de tres colores, adelante (asegura apagarlas unos minutos después de la meditación) y si no quieres utilizar incienso, utiliza tu difusor con algún aceite del olor que más te agrade, eso también ayuda a que te sientas cómodo.

Deseo desde lo más profundo de mi corazón que encuentres esa paz y equilibrio que estás buscando. Un abrazo.

Foto por Raúl Villareal

Puedes seguir el trabajo fotográfico de Raúl en:
instagram.com/ojosaluniversoojosaluniverso.tumblr.com

Nadie medita dos veces en el mismo asiento

cada vez que medito soy alguien distinto

con otro cuerpo
con otro temple
con otra vida
con otra mente

naciendo al inhalar
muriendo al exhalar

célula por célula
pensamiento por pensamiento
emoción por emoción

siempre estoy meditando por primera vez

mi silla también cambia
se erosiona y se transforma
igual que las paredes
igual que las montañas
igual que las estrellas

y así las cosas surgen
y así las cosas cesan

nada permanece
todo es como un río
entonces sonrío
sin aferrarme a nada

abro los ojos
y me levanto
soy un hombre nuevo
a punto de nacer
a punto de morir.

***

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Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

La alegría de disfrutar el proceso: Entrevista a Nidya Flores

Nidya Flores es ilustradora.

Además forma parte de la comunidad en Patreon de Meditantes.

En esta entrevista nos cuenta acerca de su práctica de meditación y de cómo ésta le ha ayudado en su trabajo creativo.

  1. ¿Cómo es tu práctica de meditación? ¿Qué es lo que haces normalmente?

Me gusta meditar en las mañanas porque me parece que empiezo el día más motivada y enfocada.

Me siento en la cama con las piernas estiradas, recargo la espalda en la pared y cierro los ojos. Para empezar hago un escaneo de mi cuerpo de arriba a abajo, después me concentro en el ir y venir de mi respiración, si me distraigo vuelvo a ella cuantas veces sea necesario y así por 10-15 minutos.

Ilustración de Nidya

2. ¿Qué te motivó a empezar a meditar?

Hace tres años empecé terapia psicológica y fue por mi terapeuta que me surgió la curiosidad, pues ella me enseñó algunas técnicas de respiración y me recomendaba meditar para avanzar más rápido en mi proceso .

En ese momento de mi vida tenía muchas inseguridades, me encontraba en una fase de sanación. Darme cuenta de que la meditación me estaba funcionando como una medicina me sorprendió y alegró muchísimo.

Así que seguí explorando y aunque no era tan constante en la práctica logré plantar una semillita y la curiosidad ha seguido creciendo.

Ilustración de Nidya

3. ¿Qué cambios has notado en tu vida desde que meditas?

¡Muchos! quizá son sencillos pero muy significativos: 

  • Siento que la vida se me ha aligerado
  • Duermo mucho mejor 
  • Me siento más capaz de ver el lado bueno de las situaciones “malas” 
  • Ha aumentado la confianza de seguir a mi corazón 
  • Disfruto más de mi propia compañía
  • Estoy más presente

Definitivamente me he hecho más consciente de las pequeñas alegrías de la vida que acontecen a diario.

4. ¿Cómo consideras que la meditación ha beneficiado la relación que tienes con tu trabajo creativo?

Hace poco caí en cuenta de que en el trabajo me estaba costando menos resolver las ideas que tenía que plasmar, me he sentido mejor con lo que entrego y me parece que las cosas me salen más rápido.

Con la ilustrada me ha costado mucho trabajo vencer al monstruo de la comparación, poco a poco noto más apertura y menos frustración y me siento tranquila de que me he hallado disfrutando más del camino y preocupándome menos por el resultado.

Claro que aún no lo domino pero le atribuyo esta “magia” a la meditación, confío en que me seguirá ayudando a vencerlo. 

Ilustración de Nidya

5. ¿Algún consejo le quieras dar a alguien que tenga ganas de empezar a meditar?

Recuerdo que al principio meditaba por 3 minutos y gradualmente subí el tiempo. Mi consejo sería ese, empezar de a poquito.

Al principio quizá te resulte incómodo y el tiempo se te pase lentísimo, pero con la práctica se tornará más sencillo, disfrutable y agradecerás un montón poder darte ese espacio.

Cuando menos lo esperes, te darás cuenta de todos los beneficios que trae consigo.

La vida tendrá momentos más complicados que otros pero una se vuelve más capaz de navegar las olas como vienen.

Ilustración de Nidya

Meditar es aburrido ¡por eso funciona!

Todas las desgracias del ser humano derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación

Blaise Pascal

Seamos honestos, sentarse en silencio y en quietud a sentir la respiración no es la actividad más entretenida del mundo. Hay miles de cosas más emocionantes y urgentes que uno puede hacer antes de ponerse a meditar. 

Sin embargo, es precisamente ahí, en la relación que entablamos con el aburrimiento, donde podemos encontrar la puerta a la felicidad tanto que buscamos.

En la meditación, uno se hace amigo del aburrimiento. Y cuando uno se hace amigo del aburrimiento, puede sentirse pleno en todo momento. Sin necesidad de estímulos constantes. Sin necesidad de llenarse de entretenimiento, placeres, pertenencias o reconocimiento.

Hacerse amigo del aburrimiento es saber estar solo.

Hacerse amigo del aburrimiento es encontrar alegría en la sencillez.

Hacerse amigo del aburrimiento es aprender a escuchar, a esperar, a respetar.

Hacerse amigo del aburrimiento es fortalecer nuestra tolerancia a la incomodidad.

Hacerse amigo del aburrimiento es conocernos y aceptarnos tal como somos.

Hacerse amigo del aburrimiento es comprender la naturaleza del universo.

Hacerse amigo del aburrimiento es dejar de buscar afuera lo que sólo se puede encontrar adentro.

No es conformismo, sino libertad. Libertad de moverse por la vida sintiéndose contento. Libertad para hacer lo que uno considere óptimo, pero no desde el deseo, ni la evasión. Sino desde la completud. Sin nada que ganar, sin nada que perder.

Así que cuando medites, no busques sentir nada extraordinario, porque no lo lograrás.

Mejor entrégate al aburrimiento. Conócelo, disfrútalo y ámalo hasta que se convierta en tu mejor amigo.

Abrazar todas las emociones: Entrevista a Jane Terrazas

Con esta entrevista a Jane Terrazas (artista y activista) inauguro esta sección del blog de Meditantes, donde le hago 5 preguntas a personas que:

· Practican algún tipo de meditación
· Lo hacen de manera constante
· Llevan más de un año meditando

Empecemos…

1. ¿Cómo es tu práctica de meditación? ¿Qué es lo que haces normalmente?

Tengo dos prácticas de meditación, una de ellas es la meditación zen. Pertenezco a una sangha global de la tradición del maestro vietnamita Thich Nhat Hanh.

Esta meditación la practico básicamente sentada sobre mi tapete con la espalda recta y concentrando mi atención en la respiración.

Hay varios elementos que me ayudan mucho, uno de ellos es el circulo zen, trato de visualizarlo como el flujo de la respiración, un circulo al inhalar y al exhalar. Luego hay otros elementos que la misma práctica nos da, como por ejemplo conectar con las flores al inhalar y sentirnos como la frescura de las flores al exhalar.

Dentro de la sangha compartimos un momento para parar/meditar y otros momentos para hacer una reflexión sobre las enseñanzas del maestro. Pero la practica no es sólo cuando nos reunimos a meditar, también trato de practicarlo tanto como me es posible en la vida cotidiana. Por ejemplo, cuando me tomo una taza de té, pongo toda mi atención a lo que estoy experimentando, cuando escucho a alguien, cuando camino o lavo los trastes.

A veces se me olvida practicar y tengo una App de Plum Village que tiene una campana y cada hora suena, esto es una señal que debo regresar al presente, parar y respirar. A veces soy muy buena meditadora y a veces muy mala, jajaja.

La segunda practica está vinculada a una tradición de yoga que se llama Kundalini Yoga. En esta, la meditación es distinta, aquí conectamos con el sonido y vibramos mantras. Por lo regular entonamos los mantras por lo menos 30 minutos y el poder que tienen es el de limpiar el subconsciente, como lo hacemos en gurmuki que es la palabra del gurú. Ésta tiene un efecto sobre nuestro cuerpo de tranquilizar nuestra mente y entrar en un estado de plenitud y de paz.

Lo maravilloso de esta práctica es precisamente la música y la vibración.

Esto lo hago en comunidad últimamente en internet o estoy poniendo los mantras en mi playlist y es como cuando se te pega una canción y la traes todo el día, de repente se te pega el mantra.

2. ¿Qué te motivó a empezar a meditar?

Lo que me motivó a empezar a meditar fue un novio que tuve que era budista, por medio de el conocí el Budismo y de ahí no me solté.

Espero que sea para toda la vida. He tenido la oportunidad de conocer diferentes estilos de meditación y estos en los que estoy ahora. ¡Me gustan mucho!

3. ¿Qué cambios has notado en tu vida desde que meditas?

He pasado por una infinidad de cambios, pero siento que uno de los más importantes ha sido el de reconocer mis emociones como algo natural.

Si siento enojo, pues siento enojo. Y no es bueno ni malo, simplemente trato de abrazarlo. Antes me sentía muy culpable sintiendo enojo, tristeza o frustración, ahora sólo dejo que sean y me ha ayudado a ser más compasiva conmigo misma.

También, disfruto más los detalles sencillos. Mis niveles de estrés son distintos, obviamente sí me sigo estresando y teniendo ansiedad, pero siento que ya no son tan efervescentes como en el pasado, tengo más control sobre mis estados internos.

4. ¿Cómo consideras que la meditación ha beneficiado la relación que tienes con tu trabajo creativo?

Uff, aquí está una parte bien importante. Soy de naturaleza TDAH y era medio desesperada (aún un poco) ya quería ver el resultado y eso me generaba mucha ansiedad y al final las cosas no me gustaban y entraba como en crisis creativas, no me sentía bien y sentía que no encontraba mi esencia en mi trabajo. Todo esto ha sido un proceso gradual. Ahora estoy del otro lado.

Amo los procesos cada día más y más y disfruto cada pequeño gesto, es como un viaje en el que voy descubriendo y explorando. Esto me ha llenado de satisfacción y plenitud.

Claro, ahora siento que siempre es una obra continua, pero ya le agarre el hilo y ahí voy tejiendo, todo esto se lo atribuyo totalmente a mi relación con la meditación y mi capacidad para disfrutar.

5. ¿Algún consejo le quieras dar a alguien que tenga ganas de empezar a meditar? 

Empieza a meditar hoy, 5 minutos, 10 minutos, los minutos que le quieras dedicar.

Siento que cada persona puede encontrar algún estilo que le llame más o en el cual se sienta cómoda.

Investiga tipos de meditación, asiste a centros de meditación, acércate a conocer los beneficios. Hay mucha información sobre esta práctica y donde sientas el match no te sueltes.

Requiere disciplina y determinación pero finalmente es algo que te puede cambiar tu vida de manera significativa, estoy segura.

Para ver el trabajo creativo de Jane, visita sus páginas de instagram:
@mustanjane y @nienmore

El efecto espuma

La espuma en los productos de limpieza no determina su efectividad. Está comprobado.

La espuma no limpia, es solamente un efecto especial.

Pero estamos tan acostumbrados a ella que nos cuesta creer lo contrario.

Me pregunto si pasa lo mismo en otras áreas de nuestra vida.

¿Es la acumulación de riqueza la espuma de la plenitud?

¿Son el estrés y la multitarea la espuma del trabajo bien hecho?

¿Son los regalos materiales la espuma de las relaciones felices?

¿Son la euforia y el placer la espuma de de la auténtica alegría?

Vivimos en una sociedad que juega a engañarse.

Hacemos mucha espuma y limpiamos muy poco.