Tu momento de meditar

Seguiré insistiendo en que uno de los mejores hábitos que podemos formar es el de la meditación.

También insisto en que la meditación mindfulness no es algo que hacemos para relajarnos o sentir bonito. Es algo que hacemos para entrenar nuestra capacidad de regresar al aquí y al ahora.

Cuanto más meditamos, más presentes estamos en nuestra vida y cuanto más presentes estamos en nuestra vida, mejor la vivimos. ¡Ese es el punto!

Si quieres establecer el hábito de sentarte a meditar diariamente, quiero proponerte algo:

Establece TU MOMENTO del día para meditar y trata de respetarlo.

Este momento no siempre es el mismo para todas las personas. Hay quienes prefieren meditar en la mañana al despertar, hay quienes prefieren después de alistarse para empezar el día, hay quienes prefieren cuando termina la jornada de trabajo y hay quienes prefieren antes de dormir. No importa la hora, lo que importa es que funcione para ti.

Procura elegir un momento en el que:

  • Sea más probable que lo cumplas
  • Sea menos probable que algo o alguien te interrumpa
  • Te sea fácil mantenerte despierta/o

Cuando elijas tu momento, apégate a él. Medita todos los días y ve descubriendo cómo esto cambia tu vida poco a poco. No busques resultados en la sesión de meditación, sino en tu vida cotidiana, momento a momento.

Entonces ¿qué momento del día será TU MOMENTO?

Escógelo, abrázalo y no dejes que nada te lo quite.

Y claro, si por alguna razón se te pasa meditar en tu momento, siempre puedes meditar en otro momento. Vale más meditar a la hora que sea que no meditar en lo absoluto ¿o no?

Si quieres más consejos para meditar, te invito a escuchar el episodio de mi podcast titulado…

Habla como un Buda

Con gusto les comparto la grabación de la clase Habla como un Buda que tuvimos el día jueves 15 de julio de 2020.

Me siento muy contento y agradecido de poder compartir este tema y sobre todo, me siento entusiasmado por el gran interés que genera.

Eso quiere decir que habemos muchas personas interesadas en mejorar nuestra manera de comunicarnos. Y por ende nuestras relaciones. Y por ende nuestra vida. Y por ende la vida de los demás.

Aprovecho para mostrarles una diapositiva que resume los puntos más importantes de la clase

Si te quedaste con ganas de seguir reflexionando acerca de este tema y además practicar el habla sabia con más personas, te invito a que te unas a nuestra Comunidad de Meditación y Reflexión en Patreon con sólo $5 dólares el mes.

El resto de julio seguiremos practicando con este tema y el reto de la semana que comienza el próximo lunes es: No hablar de nadie que no esté presente.

Puedes unirte aquí.

¡Espero que hayas disfrutado la clase!

Ver la vida con nuevos ojos: Entrevista a Dani Sanz

Dani Sanz es electrónico industrial especializado en programación y robótica aplicada al ámbito educativo. Es creador de Juegos Robótica, una plataforma educativa online para docentes y padres que quieran poner a sus alumnos o hijos en contacto con la programación y la robótica educativa.

Dani lleva 6 meses practicando meditación y es parte de la comunidad de Meditación y Reflexión de Meditantes.

En esta entrevista nos habla acerca de los cambios que ha notado en este tiempo que lleva practicando, así como de su rutina de meditación.

¿Qué cambios has notado en tu vida desde que meditas?

El mayor cambio radica en cómo veo a las personas que me rodean. Estoy aprendiendo a no juzgar a nadie y es muy liberador tener una percepción neutra de las personas a mi alrededor o incluso empatizar sin siquiera conocerles, deseándoles lo mejor.

He conseguido prestar más atención a la persona con la que estoy conversando, algo que sabía que tenía que trabajar, lo mismo que la paciencia. Ahora me noto más tranquilo, más atento y soy capaz de escuchar mejor.

Tengo un negocio propio, lo cual puede provocar días de euforia cuando todo va bien o grandes decepciones cuando todo va mal, pero ahora puedo relativizar más los éxitos y los fracasos, y aunque siempre me va a afectar la marcha de mi proyecto, ya no tengo los cambios emocionales que tenía antes.

Ahora presto más atención a todo en general, a los que me rodean, a mi familia y a mí mismo. Esa atención ha acabado confirmando que percibo los días como si tuvieran más horas. Cuando acaba el día no me da la sensación de que el tiempo se ha ido volando sin saber cómo.

Me cuesta distinguir si estos cambios se deben directamente a la meditación o más bien a las conversaciones que vamos teniendo en la comunidad y las lecturas que he completado alrededor de estos temas. Creo que es un conjunto de todo y no debe tomarse únicamente como efecto de la meditación.

Haces mucho énfasis en la forma en la que te relacionas con los demás desde que comenzaste con tu práctica, ¿qué otros cambios has observado?

Tengo un trato más amable hacia los demás y supongo que los demás pueden notarlo y a la vez son más amables conmigo. Al mostrar atención a lo que los demás me quieren transmitir y no juzgar, todo fluye y mejora.

Además he conseguido no alterarme cuando un desconocido toma una acción que antes me perturbaba, ahora sencillamente pienso que puede que tenga algún motivo para hacer eso y puedo estar más tranquilo.

Creo que soy capaz de entender mejor a mi familia, amigos y compañeros, pero principalmente porque presto atención de verdad a lo que quieren decirme.

En general me apetece más estar con otras personas.

Cuéntanos acerca de tu rutina de meditación, ¿qué es lo que haces normalmente?

Trabajo desde casa, lo cual me permite meditar a lo largo de la mañana. Me parece que si medito demasiado temprano no aprovecho todos los efectos positivos que me proporciona, por lo que lo que prefiero hacerlo a media mañana. Esto me ayuda a “bajar revoluciones” si me he empezado a acelerar con el trabajo.

Me siento en el suelo elevándome con una simple caja de cartón y un cojín.

Aunque suelo fijar un tipo de meditación diferente para cada ocasión, siempre empiezo haciendo un escaneo corporal y concentrando mi atención en la respiración o los latidos del corazón si los noto con claridad.

Cada vez más, lo hago con los ojos abiertos enfocándome en algún objeto concreto y me da la sensación de que consigo enfocarme mejor en la práctica que cuando tengo los ojos cerrados donde en ocasiones es más fácil que me vengan todo tipo de pensamientos.

Suelo practicar por 15 minutos, pero algunas veces me propongo meditaciones de hasta 30 minutos, que para mí son completamente distintas.

Con suerte y según vaya el día, hago otra práctica al final de la tarde, aunque es algo excepcional. Lo que sí intento es meditar en mis paseos diarios, aunque reconozco que no tiene nada que ver con la práctica en quietud.

¿Qué te motivó a empezar a meditar?

Desde hace muchos años leía a personas de diferentes ámbitos que aconsejaban meditar y quería probarlo, pero supongo que no se daban las circunstancias adecuadas. Finalmente, a finales de 2020 me hice el propósito de meditar durante todo 2021 para poder valorar por mí mismo los efectos de la práctica.

Aunque pueda sonar un tanto extraño intuía que la meditación podía llevarme a ralentizar la percepción del tiempo que es algo que siempre me ha llamado la atención.

Felizmente la oportunidad de la comunidad de Meditantes apareció en el momento justo y fue perfecto para no demorar más ese propósito en el que estoy actualmente.

¿Algún consejo le quieras dar a alguien que tenga ganas de empezar a meditar?

Lo mejor es empezar, eso sin duda, pero creo que el mejor consejo es que alguien que esté empezando tenga alguna persona que le pueda guiar.

Pienso que algo muy importante al principio es construir el hábito más que la propia práctica. Acostumbrarse a parar conscientemente unos minutos al día, cada día, sin necesidad de meditar, simplemente no haciendo nada. Una vez construido ese hábito (que puede ser más difícil de lo que parece), seguro que es más fácil empezar a meditar. Primero 3 minutos, luego 5 o quizá 10… no hay prisa.

Lo mejor de esta práctica es que no hay que llegar a ningún sitio y por lo tanto no hay que correr, más bien todo lo contrario. Es como un viaje que no quieres que se acabe.

Si deseas saber más acerca de Dani Sanz y sus proyectos, visita su página.

¡Cuida tu manera de hablar!

La forma en la que hablamos impacta la forma en la que nos sentimos.

  • Cuando nuestra comunicación es pasivo-agresiva, poco clara, poco honesta e inoportuna, tendemos a sentirnos mal después de hablar, con cierto remordimiento. Incluso las consecuencias de este tipo de comunicación suelen ser situaciones que nos generan aún más intranquilidad.
  • Cuando hablamos con la verdad, con una buena intención, usando las palabras adecuadas en el momento adecuado, tendemos a sentirnos más en clama, con paz mental y sin arrepentimientos. Además, los resultados de una comunicación con estas características casi siempre son los más óptimos.

También ocurre lo contrario:

La forma en la que nos sentimos afecta la forma en la que hablamos.

  • Si sentimos odio, frustración, envidia, miedo, agitación, etc. (y no lo procesamos de forma saludable) lo más seguro es que nuestra comunicación sea dañina, inoportuna, poco clara y cero propositiva.
  • Si sentimos paz mental, calma, confianza, compasión y benevolencia, lo más probable es que nuestras palabras resulten sabias, beneficiosas y asertivas.

La relación hablar-sentir y sentir-hablar conforman un círculo vicioso o virtuoso, según sea el caso.

Por eso es de gran importancia cuidar y vigilar ambas dos cosas:

  • Nuestra comunicación
  • Nuestro estado mental

Practicar un habla correcta (hablar con la verdad, con claridad, con buenas intenciones y sin chismes) hará que nuestra mente se sienta en paz.

Practicar herramientas que nos ayuden a cultivar paz mental (como la meditación) contribuirá a que nuestra habla sea beneficiosa para nosotros y para quienes nos rodean.

Este mes quiero invitarte a practicar esto en nuestra comunidad de meditación y reflexión. El tema de julio será Hablar con sabiduría.

Tendremos:

  • Una clase básica de teoría (grabada en audio y video) basada en el libro How to communicate like a buddhist de Cynthia Kane
  • Retos y ejercicios para practicar y meditar
  • 4 encuentros por Zoom para reflexionar en comunidad

Puedes unirte con sólo $5 dólares (es una membresía mensual) y quedarte el tiempo que quieras. Además podrás disfrutar el contenido de los meses anteriores.

Si deseas sumarte a nuestra comunidad, puedes hacerlo acá abajo.

Y si necesitas saber más información para decidirte, te invito a que escuches este episodio del podcast donde hablo con más detalles acerca de la comunidad.

Espero verte por allá, me encantará conocerte y que conozcas a la comunidad.

Soltar el futuro y agradecer el presente: Entrevista a Ingrid Zea

Ingrid es creadora del proyecto Wakeup Cuerpo-Mente, dónde invita a las personas a practicar mindfulness a través de la consciencia corporal, el movimiento y el baile. También es parte de la comunidad de Patreon de Meditantes.

En esta entrevista nos cuenta cómo la meditación le ha ayudado a descubrirse a ella misma, a sobrellevar los pensamientos acerca del futuro y a relacionarse mejor con su familia.

¿Cómo es tu práctica de meditación? ¿Qué es lo que haces normalmente?

Es un momento para mí. Un momento para encontrarme y bajar mis revoluciones. Un espacio para descubrir mis propias respuestas, aceptarme y regalarles a mi cuerpo y a mi mente un poco de calma.

Lo que practico es mindfulness, que para mí es mucho más que una meditación. Es una filosofía, una forma de ver y sentir la vida.

Cuando medito, me siento con las piernas cruzadas, la espalda erguida, las manos en las rodillas y cierro los ojos para empezar a enfocar mi atención en mi respiración. Dependiendo del día incorporo la atención a mi cuerpo, pero en muchas otras, simplemente dejo que aparezca lo que está ahí esperando a ser escuchado.

Hay días donde todo está muy calmado, pero hay otros donde en segundos, desde la segunda respiración consciente, ¡guauuu! salen las emociones a flor de piel y uso ese momento para dejarlas salir con la intensidad que vengan. Todo esto pasa mientras sigo respirando conscientemente, sólo sintiendo.

Algo que me gusta hacer durante mi práctica es reflexionar. No es algo que fuerce, sino que al estar atenta al momento presente y a lo que me está pasando, puedo conectar las emociones con los pensamientos, las situaciones o las personas que han gatillado eso, y así puedo ir más profundo, descubriendo cosas.

También practico de manera activa mientras cocino, lavo los platos o manejo. Al ser labores tan mecánicas tengo espacio para darme cuenta de lo que estoy pensando. Así puedo observar si estoy en el futuro o si me quedé enganchada en algo que pasó y que necesito entender, aceptar y dejar pasar. 

Otras veces uso mis actividades cotidianas para practicar la gratitud. Por ejemplo, si tengo que barrer uso el momento de barrer para estar presente y darme cuenta de todo lo que tengo que me permite barrer: un cuerpo, flexibilidad, coordinación, una casa, ojos para mirar que mi sitio necesita ser limpiado.

¿Qué te motivó a empezar a meditar?

Necesitaba bajarle las revoluciones a mi mente que no paraba de pensar en el futuro y en todos los posibles escenarios, casi siempre negativos. 

Esta mecánica de mi mente se activaba cuando estaba de por medio la salud de mi hija. En el afán de querer verla siempre sana y que no le pasara nada, al primer indicio de que podría estar enferma se activaba este mecanismo de ¿y ahora qué está pasando? ¿qué va a pasar? ¿qué debes de saber Ingrid? ¿qué cosas tienes que tener bajo la manga para darle solución y reaccionar prontamente? 

Un pensamiento gatillaba otro y otro, y no paraba. Eso al final me hacía tener niveles altos de estrés y sufrir en el proceso, sin saber si todas mis ideas sobre la salud de mi hija se iban a cumplir o no.

Fue así que un día en mi auto me di cuenta que eso me estaba pasando. Encontré un curso de yoga y mindfulness para principiantes y decidí meterme. Ahí pude encontrar la manera de entrar en contacto con mi mente de forma amorosa, calmada, sin juzgarla y sin tener que controlarla. Aprendí que es posible comprenderme mejor y sentirme en paz, plena y feliz.

¿Qué cambios has notado en tu vida desde que meditas?

Desde que medito soy más libre, porque he aprendido que la vida no la puedes controlar, que para vivirla y disfrutarla es necesario valorar el momento presente venga como venga.

Me enfoco en el hoy mucho más que antes. Antes no vivía, estaba sentada esperando a que mi futuro se cumpliera y dejaba de sentir, de expresar, de gritar, de llorar. 

Vivo con menos expectativas, suelto y confío mucho más en los procesos de mi vida, en la vida misma.

Me juzgo mucho menos y soy más compasiva conmigo, con mi cuerpo, con mis emociones y con mis pensamientos.

Aprendí a disfrutar el caos, a no querer controlarlo o mejorarlo, sino a vivirlo en los días que me toca y seguir. Agradezco absolutamente todo, evitando poner etiquetas, dejando que simplemente sea.

¿Cómo consideras que la meditación ha beneficiado la manera en la que te relacionas con otras personas?

He aprendido a aceptar a las personas como son, sin encasillarlas en mis deseos, expectativas, en mis deberías. Esto me ha ayudado especialmente en mi relación con mi esposo.

Puedo comunicarme mejor, escuchando sin juzgar. En la ida y vuelta de palabras, evito imponer, sino que trabajo las cosas desde la comprensión y la necesidad que tiene cada parte. Esto me ayuda mucho y lo aplico con mi esposo, con mi hija, con mi familia.

Procuro enfocarme en lo positivo, en lo que sí hay, en lo que existe hoy con cada persona que me relaciono.

Soy capaz de hacerme responsable y dejar el victimismo. Me enfoco en lo que estoy haciendo, diciendo, dando o no dando en cada relación y asumo lo que venga con eso, en vez de echar la responsabilidad a otros de lo que me pasa a mí. Esto me ha ayudado a empoderarme más, a tomar decisiones y acciones más rápidas y muchas veces más drásticas que me dan paz y me ayudan a equilibrar mis energías. A nivel laboral esto me ha servido muchísimo.

La meditación me ha ayudado a reaccionar menos y responder más y mejor. Me pasa especialmente con mi hija, cuando mi paciencia se agota.

¿Algún consejo le quieras dar a alguien que tenga ganas de empezar a meditar?

No le tengas miedo a la quietud y a encontrar calma. Ábrete a la experiencia quitando expectativas. Permítete sentir lo que salga. No te exijas tiempos, ni frecuencia, deja que tu mejor indicador sea cuando sientas ganas de sentirte en paz. No te juzgues a ti ni al momento. Deja que todo lo que aparezca en la meditación fluya con amor y con ganas de darte ese tiempo que te mereces para conocerte.

Cada día se aprende, cada día es un desafío. Va a haber momentos donde tu mente vuela a mil y reaccionas en vez de responder. Pero la clave es que no hay perfección, sino que ésta se construye día a día, cayéndote, levantándote y dándote cuenta. Ahí esta el tesoro. Si te das cuenta, puedas decidir qué hacer y cómo hacerlo. Cuando no nos damos cuenta de pensamientos, emociones, acciones, no hay opción al cambio, es como si estuviéramos dormidos o zombies. El despertar es maravilloso, y lo mejor es cuando despiertas, cuerpo, mente y ser.

Para conocer más acerca de Ingrid, puedes visitar su perfil de Instagram y su canal de Youtube.

Las gafas del YO

Llevo puestas unas gafas llamadas las gafas de yo.

A través de ellas, percibo la realidad como si todo se tratara de mí. Y sin darme cuenta, la vida se convierte en una guerra interna por salvaguardar mi propia identidad.

Con las gafas puestas:

· Me tomo personal lo que otros dicen y hacen
· Me irrito por cosas que están fuera de mi control
· Me obsesiono con actitudes perfeccionistas
· Me comparo con los demás
· Critico a las personas
· Repaso en mi cabeza las cosas que dije
· Me siguen importando los likes
· Me esfuerzo por demostrar cosas acerca de mí

Es como si en mi mente se jugara una contienda infinita donde cada pequeño detalle representa puntos a mi favor o en mi contra.

¡Vivir así es cansadísimo!

No hay nada más desgastante que una mente saturada de pensamientos autoreferenciados. No hay trabajo más duro que creerse el centro del universo.

Pero me bastan una pausa, un respiro y una sonrisa para recordar que puedo quitarme las gafas, como quien se quita una mochila después de un largo paseo.

Sin las gafas del yo puedo darme cuenta de que mis preocupaciones son solamente historias que me cuento. Narrativas sesgadas por suposiciones sin sustento.

Puedo descansar en lo complejo y en lo mágico de la vida, recordando que ¡nada se trata de mí!

Puedo ver a los demás directo al corazón, sin filtros de por medio.

Puedo soltar las etiquetas que me definen.

Puedo observar el dolor sin hacerlo mío.

Puedo abandonar esta carrera absurda.

Puedo sentirme pleno sin necesidad de demostrar nada.

Sin las gafas del yo soy libre, porque no soy nadie.

Te invito a intentarlo. Siéntate un momento, respira, sonríe y quítate las gafas.

Navegar los días con atención plena: Entrevista a Laura Sánchez

Laura es diplomática y yoguini. En su tiempo libre enseña yin yoga y meditación.

Lleva 4 años meditando y en esta entrevista nos cuenta cómo vive su experiencia día a día.

¿Cómo es tu práctica de meditación? ¿Qué haces normalmente?

En mi día a día, medito de dos formas: una práctica regular por las mañanas y una práctica espontánea de observar con consciencia plena alguna actividad que desarrolle durante el día.

Mi primera práctica es al despertar, aún en pijama, me preparo un té de manzanilla y me siento en mi sala frente a la ventana, en un tapete de lana muy cómodo.

Primero enfoco mi atención en la manera en que entra la luz del sol a la habitación y en la sensación cálida del té llegando a mi estómago en ayunas.

Tomo unas respiraciones con los ojos abiertos, observando mi alrededor, observando el té, observándome a mí sosteniendo la taza, y mis piernas sobre el tapete.

Me concentro en las sensaciones de mi cuerpo que despierta a un nuevo día y una vez he terminado de tomar mi té, cierro los ojos y con la taza aún caliente en mis manos me pregunto: ¿Qué hay hoy en mi mente?

Observo mis pensamientos, uno a uno, sin apegarme a ninguno, sólo viéndolos pasar como nubes en el cielo. 

Otros días me pregunto: ¿Cuál es mi intención para el día de hoy?

Respiro suavemente con esta pregunta en mi mente y dejo que lleguen todas las ideas y emociones que quieran llegar en ese momento. A veces mi intención es ser amable con todo los que me rodean. Otros días, mi intención es recordar lavar la ropa que se acumuló por dos semanas o sacar el reciclaje. 

No hay intenciones mejores que otras, las dejo llegar a mí, con amor, sin juzgarlas. Quiero iniciar mi día con un propósito, y sentir que estoy dirigiendo mi atención a esas intenciones que he dispuesto por la mañana. 

Cuando termino de contemplar lo que hay en mi mente, tomo un par de respiraciones más para cerrar mi práctica, y me levanto suavemente del tapete para continuar con mi rutina.

El segundo tipo de práctica es más espontánea. Consiste en tomar pausas durante el día para observar mi vida. Tomo 5 minutos de pausa del trabajo y simplemente observo. 

Por ejemplo, cuando estoy en mi oficina, me gusta observar a los pájaros que visitan un árbol que está en frente de mi ventana, y cuando estoy en casa, observo mi sala, noto como están dispuestos los libros en la repisa, o que tanto han crecido mis plantas. Esta práctica es semejante a la meditación conocida como mindfulness o consciencia plena, en la cual observamos con consciencia aquello que percibimos, sentimos o pensamos, sin juzgarlo.

2. ¿Qué te motivó a empezar a meditar?

La meditación llego a mí a través del yoga. Yo inicié este camino queriendo ser flexible con mi cuerpo, y aquí voy, siendo flexible con la mente.

Hace 7 años comencé a practicar yoga con regularidad, y a menudo hacíamos meditaciones al inicio y final de la clase, que me ayudaban a integrar mejor las posturas. 

Con el tiempo, me di cuenta de que esas meditaciones eran lo que más me gustaba de las clases de yoga, y que sentía mucha paz y tranquilidad después de meditar. 

Así que decidí aprender más de meditación, para hacerlo sin necesidad de salir de casa. Probé distintos estilos de meditación: Algunas en silencio, otras con música, algunas en quietud y otras en movimiento. Me di cuenta que la meditación tenia muchas formas y que podía adaptarla según mis gustos y estilo de vida. 

¿Qué cambios has notado en tu vida desde que meditas?

Desde hace 4 años que comencé a meditar todos los días he notado que puedo tomar decisiones más fácilmente.

Mi mente solía enredarse mucho con situaciones complejas, pero gracias a la meditación he aprendido a desenredar el hilo de las madejas de problemas y simplificar opciones al momento de tomar una decisión. 

También he notado un cambio en la manera en cómo me relaciono con el ambiente que me rodea. Desde que medito, me he vuelto más receptiva a los pequeños detalles. Siento que aprecio más las cosas de la vida, como las flores, el mar, los atardeceres, o el sabor de un buen té.  

Otro cambio que he percibido y tal vez el más importante, es que he reducido mi ansiedad a casi cero. Antes de meditar, solía angustiarme más, y por alguna razón me preocupaba mucho por el futuro. 

A través de la meditación he aprendido a elegir “mis preocupaciones” y enfocarme en aquello que realmente está bajo mi control y responsabilidad, y decidir en dónde poner mi atención y energía para cuidar mi salud mental.

3. ¿Cómo consideras que la meditación ha beneficiado la manera en la que te relacionas con otras personas?

Creo que me ha ayudado mucho a valorar los momentos con las personas que amo. Cuando estoy disfrutando algo, como tomar un café con mi familia, aplico lo que he aprendido de meditación para traerme al momento presente, para saborear cada sorbo, para recordar las risas, los abrazos y sentir que realmente estoy ahí con todo mi ser compartiendo con ellos. 

De igual manera, siento que estoy desarrollando la escucha activa, la práctica de escuchar a mi mente, intentando no juzgar y ser compasiva, me ayuda a desarrollar la escucha activa y compasiva con otras personas. 

Ahora quiero hablar con otras personas para tener la oportunidad de escucharlas, apreciando lo que quieren comunicar, sin intentar darle una interpretación o exponer mi punto de vista de inmediato. 

Siento que la meditación me ha ayudado a manejar mejor las situaciones conflictivas. Cuando me encuentro en una situación difícil, y en particular si me siento ofendida por algo, intento observar mis pensamientos y notar lo que ocurre en mi mente antes de reaccionar.

En muchas ocasiones, con un par de respiraciones profundas ya me siento bien, y puedo ver con perspectiva que no era un asunto tan grave. Lo tomo con calma, dejo ir el pensamiento que me agobiaba e intento seguir adelante.

5. ¿Algún consejo le quieras dar a alguien que tenga ganas de empezar a meditar?

Creo que algo que me hubiera gustado escuchar al comenzar a meditar es que hay muchos tipos de meditación, y que podemos encontrar formas de meditar que se ajusten a nuestra personalidad y estilo de vida. 

No hay que cerrar los ojos o sentarse en la postura perfecta para estar consciente del momento presente y conectar con nuestro interior. Cualquier momento es perfecto si le damos toda nuestra atención conscientemente. 

Yo disfruto mucho por ejemplo escribir en un “journal” o diario, y también meditar caminando. Incluso diría que he meditado durante mis reuniones del trabajo, poniendo mi atención plena en lo que veo, escucho y siento.

Si nos abrimos a la posibilidad de que la meditación es lo que hagamos de ella, entonces las excusas se quedan cortas, y siempre será un buen momento para empezar a meditar.

Para conocer más acerca de Laura y de su trabajo, puedes visitar su perfil de Instagram Yoga for Growth

No puedo controlar mi mente (y eso es liberador)

Una de las primeras cosas que descubrí cuando empecé a meditar es que la mente hace lo que le da la gana. 

Por más que uno se esfuerce en dejar de pensar, la mente sigue haciendo de las suyas. Incluso en estados meditativos de muchísima calma y presencia es posible percibir, muy en el fondo, una mente activa y caprichosa… casi con vida propia.

Hoy sé que es imposible controlar mis pensamientos. La mente se piensa sola. Este descubrimiento, más allá de ser desalentador, me da muchísima libertad. Reconocer que yo no gobierno mi mente es reconocer que la mente tampoco tiene por qué gobernarme a mí.

El miedo en mi mente, no es mi miedo.
El apego en mi mente, no es mi apego.
La historia en mi mente, no es mi verdadera historia.

Puedo tomar distancia de mis pensamientos sin identificarme con ellos. Puedo posicionarme en un estado de observación consciente y tomar acción desde ahí, dejando ir narrativas mentales que no me pertenecen.

Mi práctica de meditación también me ha ayudado a comprobar que mis pensamientos no son estáticos ni duraderos. Nacen, se transforman y mueren sin que yo pueda elegir lo contrario. Tienen su propio ciclo de vida. Esa volatidad significa aún más libertad para mí.

El miedo en mi mente, no es permanente.
El apego en mi mente, no es permanente.
La historia en mi mente, no es es la definitiva.

Cuando hay una tormenta de pensamientos, sé que esa tormenta pasará. No lucho contra ella. Uno no intenta subir al cielo a apagar las nubes; uno observa y espera con paciencia a que la lluvia cese por sí sola.

No es tan simple como parece. Mente y conciencia no son entes aislados, sino que coexisten en una relación intrínseca. Se impactan mutuamente. Son una pareja, un equipo, un matrimonio inseparable. La práctica consiste en salvaguardar la salud de esa relación, momento a momento.

Inhalando observo mis pensamientos sin intentar controlarlos, exhalando dejo de identificarme con ellos. Inhalando conecto con mi cuerpo y mi sabiduría, exhalando le sonrío al aquí y al ahora.


Querida persona que lee:

Si en este momento de tu vida…

· Estás en un proceso de transformación personal
· Crees que la meditación puede ayudarte en ese proceso
· Te gustaría tener un mentor y una comunidad para practicar

… quizá te interese sumarte a la comunidad de Meditantes en Patreon. Puedes ver más información acá.

Gracias por leer.

Diseña tu propio ritual de meditación: Entrevista a Raúl Villareal

Raúl es fotógrafo, vive con Trastorno Obsesivo Compulsivo y lleva casi un año meditando como complemento a su terapia.

En esta entrevista nos cuenta acerca de su rutina de meditación y de cómo ésta le ayuda a encontrar calma en su interior.

¿Cómo es tu práctica de meditación? ¿Qué es lo que haces normalmente?

Mi práctica de meditación consta de sentarme frente a un altar puesto a mis creencias. A esto le llamo: mi propia religión.

Prendo una vela, ya sea aromática o intencionada. Si no tengo a la mano una vela aromática, enciendo una vela blanca, pues en mi mente los colores juegan un papel importante, y el blanco, como se le conoce, representa la pureza y la paz.

Posterior a que enciendo mi vela, con la misma llama prendo un incienso de copal o de sándalo, después pongo música para seguir el paso y no distraerme con algún ruido exterior. En ocasiones utilizo mantras específicos, sonidos tibetanos o naturaleza.

Ya que tengo todo listo y en orden, me acuesto porque es una postura cómoda para mí y empiezo: tres respiraciones largas y vuelvo a mi respiración normal.

Por lo regular, repito el mantra que estoy escuchando para asegurar más la concentración y así hasta que termina (la duración de la mayoría es de quince a veinte minutos), una vez que termino, inhalo profundo tres veces y agradezco.

Foto por Raúl Villareal

¿Qué te motivó a empezar a meditar?

Soy una persona que desde niño lidia con Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC puro), esto, al no tratarlo nunca, me causó ansiedad generalizada y un cuadro mínimo de depresión. 

Por varios años me recomendaban hacer yoga o meditar, pero como tu mente esta a mil por hora cuando tienes un trastorno de este tipo me negaba a intentarlo y si lo intentaba, me rendía, me daba mucho miedo cerrar mis ojos y ver situaciones catastróficas dentro de mi cabeza.

Cerrar los ojos implicaba que, en lugar de blanco veía negro ¡y eso me asustaba mucho! 

Hace un año que decidí tomar terapia y como complemento, me atreví a dar el paso, poco a poco, de sentarme y contemplar el espacio donde ahora comúnmente medito.

¿Qué cambios has notado en tu vida desde que meditas?

Aún y cuando no llevo más de un año meditando y aunque a veces me da miedo cerrar los ojos, me ha ayudado a controlarme y a entender poco a poco el sentido del presente y no del futuro. Muchos se aferran al pasado, yo me aferro al futuro (¿raro?).

También he logrado respirar en situaciones donde mi ira está al tope y me controlo. Sigo siendo humano y obviamente me tengo que enojar, pero no al extremo.

También he logrado mantener mi espiritualidad equilibrada: no tan lejos, no tan extremista.

¿Cómo consideras que la meditación ha beneficiado la relación que tienes con tu trabajo creativo?

¡Uf! He de confesar que en ocasiones si me siento muy agüitado y con ganas de ya no practicar la fotografía, pero manteniendo la respiración sé que todo va a salir bien -tal vez no a la perfección- y me obligo a hacerlo (haha, esto lo aprendí de mi psicóloga para reconectar).

Foto por Raúl Villareal

¿Algún consejo le quieras dar a alguien que tenga ganas de empezar a meditar?

El único consejo sería obligarse a hacerlo, si estás interesado, claro. No es fácil pero tampoco es complicado. 

Mi consejo sería más dirigido a las personas extrovertidas, porque, sé que la mayoría de los extrovertidos nos aburrimos fácilmente y esto nos hace que abandonemos cualquier actividad que no nos da un resultado rápido. 

Plus: utiliza música, la que tú desees, consigue unas velas de colores, el color que más te llame la atención y te haga sentir cómodo y feliz.

Si son más de tres colores, adelante (asegura apagarlas unos minutos después de la meditación) y si no quieres utilizar incienso, utiliza tu difusor con algún aceite del olor que más te agrade, eso también ayuda a que te sientas cómodo.

Deseo desde lo más profundo de mi corazón que encuentres esa paz y equilibrio que estás buscando. Un abrazo.

Foto por Raúl Villareal

Puedes seguir el trabajo fotográfico de Raúl en:
instagram.com/ojosaluniversoojosaluniverso.tumblr.com

Nadie medita dos veces en el mismo asiento

cada vez que medito soy alguien distinto

con otro cuerpo
con otro temple
con otra vida
con otra mente

naciendo al inhalar
muriendo al exhalar

célula por célula
pensamiento por pensamiento
emoción por emoción

siempre estoy meditando por primera vez

mi silla también cambia
se erosiona y se transforma
igual que las paredes
igual que las montañas
igual que las estrellas

y así las cosas surgen
y así las cosas cesan

nada permanece
todo es como un río
entonces sonrío
sin aferrarme a nada

abro los ojos
y me levanto
soy un hombre nuevo
a punto de nacer
a punto de morir.

***

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