Navegar los días con atención plena: Entrevista a Laura Sánchez

Laura es diplomática y yoguini. En su tiempo libre enseña yin yoga y meditación.

Lleva 4 años meditando y en esta entrevista nos cuenta cómo vive su experiencia día a día.

¿Cómo es tu práctica de meditación? ¿Qué haces normalmente?

En mi día a día, medito de dos formas: una práctica regular por las mañanas y una práctica espontánea de observar con consciencia plena alguna actividad que desarrolle durante el día.

Mi primera práctica es al despertar, aún en pijama, me preparo un té de manzanilla y me siento en mi sala frente a la ventana, en un tapete de lana muy cómodo.

Primero enfoco mi atención en la manera en que entra la luz del sol a la habitación y en la sensación cálida del té llegando a mi estómago en ayunas.

Tomo unas respiraciones con los ojos abiertos, observando mi alrededor, observando el té, observándome a mí sosteniendo la taza, y mis piernas sobre el tapete.

Me concentro en las sensaciones de mi cuerpo que despierta a un nuevo día y una vez he terminado de tomar mi té, cierro los ojos y con la taza aún caliente en mis manos me pregunto: ¿Qué hay hoy en mi mente?

Observo mis pensamientos, uno a uno, sin apegarme a ninguno, sólo viéndolos pasar como nubes en el cielo. 

Otros días me pregunto: ¿Cuál es mi intención para el día de hoy?

Respiro suavemente con esta pregunta en mi mente y dejo que lleguen todas las ideas y emociones que quieran llegar en ese momento. A veces mi intención es ser amable con todo los que me rodean. Otros días, mi intención es recordar lavar la ropa que se acumuló por dos semanas o sacar el reciclaje. 

No hay intenciones mejores que otras, las dejo llegar a mí, con amor, sin juzgarlas. Quiero iniciar mi día con un propósito, y sentir que estoy dirigiendo mi atención a esas intenciones que he dispuesto por la mañana. 

Cuando termino de contemplar lo que hay en mi mente, tomo un par de respiraciones más para cerrar mi práctica, y me levanto suavemente del tapete para continuar con mi rutina.

El segundo tipo de práctica es más espontánea. Consiste en tomar pausas durante el día para observar mi vida. Tomo 5 minutos de pausa del trabajo y simplemente observo. 

Por ejemplo, cuando estoy en mi oficina, me gusta observar a los pájaros que visitan un árbol que está en frente de mi ventana, y cuando estoy en casa, observo mi sala, noto como están dispuestos los libros en la repisa, o que tanto han crecido mis plantas. Esta práctica es semejante a la meditación conocida como mindfulness o consciencia plena, en la cual observamos con consciencia aquello que percibimos, sentimos o pensamos, sin juzgarlo.

2. ¿Qué te motivó a empezar a meditar?

La meditación llego a mí a través del yoga. Yo inicié este camino queriendo ser flexible con mi cuerpo, y aquí voy, siendo flexible con la mente.

Hace 7 años comencé a practicar yoga con regularidad, y a menudo hacíamos meditaciones al inicio y final de la clase, que me ayudaban a integrar mejor las posturas. 

Con el tiempo, me di cuenta de que esas meditaciones eran lo que más me gustaba de las clases de yoga, y que sentía mucha paz y tranquilidad después de meditar. 

Así que decidí aprender más de meditación, para hacerlo sin necesidad de salir de casa. Probé distintos estilos de meditación: Algunas en silencio, otras con música, algunas en quietud y otras en movimiento. Me di cuenta que la meditación tenia muchas formas y que podía adaptarla según mis gustos y estilo de vida. 

¿Qué cambios has notado en tu vida desde que meditas?

Desde hace 4 años que comencé a meditar todos los días he notado que puedo tomar decisiones más fácilmente.

Mi mente solía enredarse mucho con situaciones complejas, pero gracias a la meditación he aprendido a desenredar el hilo de las madejas de problemas y simplificar opciones al momento de tomar una decisión. 

También he notado un cambio en la manera en cómo me relaciono con el ambiente que me rodea. Desde que medito, me he vuelto más receptiva a los pequeños detalles. Siento que aprecio más las cosas de la vida, como las flores, el mar, los atardeceres, o el sabor de un buen té.  

Otro cambio que he percibido y tal vez el más importante, es que he reducido mi ansiedad a casi cero. Antes de meditar, solía angustiarme más, y por alguna razón me preocupaba mucho por el futuro. 

A través de la meditación he aprendido a elegir “mis preocupaciones” y enfocarme en aquello que realmente está bajo mi control y responsabilidad, y decidir en dónde poner mi atención y energía para cuidar mi salud mental.

3. ¿Cómo consideras que la meditación ha beneficiado la manera en la que te relacionas con otras personas?

Creo que me ha ayudado mucho a valorar los momentos con las personas que amo. Cuando estoy disfrutando algo, como tomar un café con mi familia, aplico lo que he aprendido de meditación para traerme al momento presente, para saborear cada sorbo, para recordar las risas, los abrazos y sentir que realmente estoy ahí con todo mi ser compartiendo con ellos. 

De igual manera, siento que estoy desarrollando la escucha activa, la práctica de escuchar a mi mente, intentando no juzgar y ser compasiva, me ayuda a desarrollar la escucha activa y compasiva con otras personas. 

Ahora quiero hablar con otras personas para tener la oportunidad de escucharlas, apreciando lo que quieren comunicar, sin intentar darle una interpretación o exponer mi punto de vista de inmediato. 

Siento que la meditación me ha ayudado a manejar mejor las situaciones conflictivas. Cuando me encuentro en una situación difícil, y en particular si me siento ofendida por algo, intento observar mis pensamientos y notar lo que ocurre en mi mente antes de reaccionar.

En muchas ocasiones, con un par de respiraciones profundas ya me siento bien, y puedo ver con perspectiva que no era un asunto tan grave. Lo tomo con calma, dejo ir el pensamiento que me agobiaba e intento seguir adelante.

5. ¿Algún consejo le quieras dar a alguien que tenga ganas de empezar a meditar?

Creo que algo que me hubiera gustado escuchar al comenzar a meditar es que hay muchos tipos de meditación, y que podemos encontrar formas de meditar que se ajusten a nuestra personalidad y estilo de vida. 

No hay que cerrar los ojos o sentarse en la postura perfecta para estar consciente del momento presente y conectar con nuestro interior. Cualquier momento es perfecto si le damos toda nuestra atención conscientemente. 

Yo disfruto mucho por ejemplo escribir en un “journal” o diario, y también meditar caminando. Incluso diría que he meditado durante mis reuniones del trabajo, poniendo mi atención plena en lo que veo, escucho y siento.

Si nos abrimos a la posibilidad de que la meditación es lo que hagamos de ella, entonces las excusas se quedan cortas, y siempre será un buen momento para empezar a meditar.

Para conocer más acerca de Laura y de su trabajo, puedes visitar su perfil de Instagram Yoga for Growth

Publicado por Pedro Campos

Escribo para conocerme mejor.

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